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Los Rusos en la Guerra Civil española

William Chislett
sábado 03 de octubre de 2009, 16:54h
Se han tardado 34 años, desde la muerte del General Franco, en explicar al público la muy controvertida historia de la participación de la Unión Soviética en la Guerra Civil de España. Gracias a la exposición (hasta el 10 de enero) en el Centro Cultural Conde Duque en Madrid, montada por la Fundación Pablo Iglesias, se sabe que exactamente 2,015 individuos (conocidos como “los rusos” aunque había ucranianos, bielorrusos, georgianos, etc) llegaron a España.

En el catálogo que la acompaña se nombra a todos y cada uno de los que intervinieron; hay muchas fotos de estas personas en la exposición con cortas biografías. Los combatientes rusos fueron muchos menos que los 19.000 alemanes de la Legión Condor y los 80.000 combatientes italianos del Corpo Truppe Volontarie que lucharon para Franco. Las Brigadas Internacionales (de 35.000 individuos -y no más de 7 a 8.000 hombres a la vez) con muy poca preparación militar no fueron contrapeso de la balanza. Los asesores rusos que no combatieron directamente fueron unos 600 aproximadamente. Aunque fueron relativamente pocos, los rusos tuvieron una efectividad política en las estructuras del ejercito popular.

La Exposición demuestra, en sus propias palabras y creo con acierto, que “la desproporción fue tal en contra de la República que cualquier historia de la guerra civil debería de partir de esta constatación tan elemental y resolver con ecuanimidad sobre la realidad desequilibrada de la contienda.”

Según una telegrama de Stalin en 1936 a José Díaz, Secretario General del Partido Comunista de España, “liberar España de la presión de los reaccionarios fascistas no es un asunto privado de los españoles, sino la causa común de toda la humanidad.” Abandonada por las democracias occidentales, en particular Francia y el Reino Unido, la República no tuvo mas remedio que pedir ayuda a la Unión Soviética.

La Unión Soviética no solo mando tropas. Moscú también envió 648 aviones, 347 tanques, 60 vehículos blindados, 1.186 piezas de artillería, 340 morteros, 20.486 ametralladoras, 497.813 fusiles, 862 millones de cartuchos, 3 millones y medio de proyectiles, 110.000 bombas de aviación y 4 torpederas. Las armas hubo que pagarlas y, para hacerlo, el Gobierno Republicano trasladó a Moscú la mayor parte de las reservas de oro del Banco de España.

Hoy, el oro sigue siendo lo que más que se recuerda de la participación rusa en la guerra de España: más de una comentario en el libro donde los visitantes puedan escribir sus pensamientos pide el retorno del oro. La mayoría de los comentarios, sin embargo, agradecen la defensa de la República por la Unión Soviética.

El otro asunto sensible es el asesinato de Andreu Nin, el máximo dirigente del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), por miembros del NKVD, la policía secreta, bajo General Alexander Orlov y cumpliendo los ordenes de Stalin. Nin, un ex Trotskista, fue acusado, a tenor de documentos falsificados, de complicidad con el espionaje fascista. Fue detenido en Barcelona en junio del 1937 y llevado a Alcalá de Henares donde fue interrogado y torturado. La exposición incluye bajo vitrina un foto de Nin, al lado de uno de Iosiff Grigulevich, su asesino, y en otra vitrina una página de las memorias del Presidente Juan Negrín dando cuenta de la primera vez que se entero de la detención de Nin quien, en camino a Madrid, “se había esfumado, como por encanto.” Hay también un excelente documental, “Operación Nikolai, sobre su secuestro.

¡Entre los posters exhortando la Unión Soviética esta uno que reproduce el artículo 125 de su Constitución y los derechos fundamentales de sus ciudadanos, incluyendo la libertad de palabra, prensa, manifestaciones y reuniones!

Entre la música esta “Salud España” de Shostakovich, compuesto en 1936, después que su opera, “Lady Macbeth of Mtsensk”, fue severamente criticado por Stalin en un editorial en Pravda y, temiendo por su vida, buscaba su recuperación con algo más al gusto del sanguinario dictador. “Salud España (grabado por primera vez hace poco en un CD de Naxos) fue compuesto para una obra que recrea la figura de Dolores Ibarruri en el personaje de una madre que entrega sus tres hijos a la causa republicana.

La exposición ofrece datos abundantes y exactos sobre la participación de los rusos, dejando pocas dudas. Lo que no puede clarificar, y nadie pueda, es qué hubiera pasado a España si la República hubiera ganado la guerra y cuál hubiera sido el papel de la Unión Soviética. Esto es historia especulativa. Pregunté a mi amigo Gabriel Jackson, distinguido historiador, cuyo libro sobre la República Española (Princeton, 1965) sigue siendo uno de los mejores. Una victoria de la República, me dice, hubiera influenciado el curso de la Segunda Guerra Mundial porque España se hubiera puesto, con toda probabilidad, al lado de los aliados y no, como Franco, al lado de los poderes del eje. A raíz de esto, no hubiera sido excluido del Plan Marshall en 1947 para la reconstrucción de los países europeos, como fue el regimen de Franco, y es de suponer la economía Española se hubiera recuperado de la guerra civil más rápidamente y la monarquía hubiera sido restaurada.

Otros, en cambio, piensan que Hitler hubiera atacado primero la península rompiendo el pacto von Ribentrop Molotov -por quedar mucho mas lejos España a la reacción soviética que Polonia- y la destrucción que el territorio hubiera sufrido hubiera sido infinitamente mayor.

¿Y los comunistas hubieran controlado el Gobierno? Según Gabriel, si los comunistas franceses e italianos, después de la Segunda Guerra Mundial, no fueron capaces de tomar el poder, es muy dudoso que esto hubiera pasado en España. Pero quién sabe.

William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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