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La vergüenza 2016

lunes 05 de octubre de 2009, 18:08h
Ha sido indignante ver a nuestra clase política tocándose, besándose, sonriendo y compartiendo emociones, ilusiones, jamones, maletas y licores porque Madrid estaba en un concurso dirigido para que le nominaran sede a la que, dentro de un montón de años y sólo durante unos días, vendrían gentes del orbe para en calzoncillos tirar el peso más lejos, correr poco muy rápido o mucho en el menor tiempo posible. Los políticos que se insultan desde la hora del desayuno hasta la de la cena se han unido para facilitar que judokas hicieran ipones o tiradores consiguieran tocados. Los políticos se olvidan de las diferencias y caminan juntos para lograr que en Madrid los “pashing shots” desborden al rival y ocho chicas, en la piscina, aguanten la respiración bajo el agua mientras sacan las piernas con movimientos rítmicos. Los políticos españoles y los dirigentes del país se ponen de acuerdo para todos estos entretenimientos que tienen sentido cuando todo va bien y son absolutamente superfluos cuando todo va como va España. Una vez más el deporte como opio del pueblo. Con lo caro que es el opio si es olímpico y además Gallardón es el que trafica con las alucinaciones.

Lo de Madrid 2016 en Copenhague me ha dado mucha vergüenza debido a la actitud de los políticos. Tanto espíritu para el jijí jajá y nada para afrontar, en serio, el drama de los más de cuatro millones de parados que tenemos en España. No entiendo que un déficit por encima del 10% no sea motivo suficiente para que los políticos y los líderes sociales se pongan el uniforme y se fajen en tomar medidas para salir de la situación. La crispada situación política, la desmembración de territorios de España, la ruina colectiva o una Justicia hecha unos zorros no son razones suficientes para que las autoridades del país se calcen el uniforme y se pongan a trabajar juntos liderados por el Rey. Es indignante saber que para lo trascendente es imposible la unión de Copenhague, pero para perder una votación, que algunos sabían que no íbamos a ganar nunca, se tocan, besan y hasta se visten igual.

El engaño masivo de Gallardón a la ciudadanía, trasmitiéndonos falsas expectativas de éxito, ha sido todavía menor que el despilfarro al que ha sometido a las endeudadas arcas municipales. Madrid 2016 ha sido un engaño llevado hasta los límites de la irresponsabilidad. Ser ciudad candidata era importante para tener una mayor legitimidad de cara a intentar organizar los JJ.OO. de 2020. Pero precisamente por eso, no tiene ninguna justificación el derroche realizado por el Alcalde de Madrid. Alberto ha utilizado la candidatura para hacerse la campaña de imagen más cara de la historia de la democracia española. El dinero ha servido para llegar a la final pero el resultado ha sido exactamente el mismo que el de París que no se presentaba. Madrid, como Chicago y Tokio o París, Bollullos y Yakarta no van a organizar los JJ.OO. de 2016. La diferencia está en que la muy endeudada Madrid ha tirado un montón de millones y millones de euros. Alberto Ruiz Gallardón debería presentar primero exhaustivas cuentas de su apuesta y después debería dimitir asumiendo su responsabilidad política. Los residentes en Madrid vamos a afrontar su deuda en forma de IBI, tasa de basuras, multas y dolosa persecución administrativa durante muchos años.

Román Cendoya

Empresario y periodista

ROMÁN CENDOYA es empresario, periodista y colaborador como analista político en distintos medios de comunicación

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