Talante en el Indico
martes 06 de octubre de 2009, 08:24h
La situación de los tripulantes del atunero vasco “Alakrana”, secuestrados por piratas somalíes, tiene que ser muy desagradable. Posiblemente más que si la nacionalidad del buque fuese otra -francesa, por ejemplo-, ya que a la angustia del cautiverio se une el ser conscientes de la meliflua línea de actuación marcada por la titular de Defensa, Carmen Chacón. Desde que tomó posesión de su cargo, la ministra no se ha distinguido precisamente por un conocimiento exhaustivo del terreno –o las aguas- en las que debía moverse. Antes al contrario, su desconocimiento de lo militar ha quedado patente en infinidad de ocasiones, dejando bien a las claras que el suyo es un puesto de cupo, género o procedencia regional. España ya pago un rescate en una situación anterior, y su respuesta inicial a los actos de piratería que se cometen en el Indico ha sido el envío de dos aviones de vigilancia, aunque posteriormente -y a disgusto- se vio obligada a reforzar el “despliegue” con dos fragatas de la Armada.
Gracias a ellas ha podido detenerse a dos de los secuestradores, lo cual es alentador. Pero bien es verdad que si el Gobierno español hubiese mostrado una actitud de fuerza en lugar de la imagen de “ONG” que Carmen Chacón quiere transmitir, seguramente las cosas serían de otra manera. Los piratas somalíes son delincuentes muy peligrosos, que no dudan en utilizar la fuerza a la más mínima ocasión que tengan. Con gente así no se dialoga, sino que se actúa para que estén a disposición de la justicia lo antes posible. El Ejército está para lo que está, mal que le pese a Carmen Chacón. Y si permitiese que los profesionales de las Fuerzas Armadas desempeñasen su cometido sin tanta componenda que remunera, en lugar de disuadir, el delito, las cosas irían mucho mejor.