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El aborto: ni PSOE, ni PP; que hable el pueblo español

martes 06 de octubre de 2009, 20:36h
La pasión es buena en determinados momentos, pero no para el análisis objetivo y frío que suelen requerir las cuestiones importantes y, sin duda, que la vida y su desarrollo, es una de esas cuestiones. El problema es que tanto los defensores del aborto como sus detractores ponen demasiada pasión en sus argumentos, que les impide tener predisposición para entender los del otro. Trataré en estas líneas de aportar hechos y no opiniones, que posiblemente dejen insatisfechos a ambas partes, pero creo que éste es el único camino para tener una posición rigurosa y científica de la cuestión.

Primero. El Estado de Derecho tiene que ser respetado y por tanto la norma jurídica superior, que es la Constitución española de 1978 y en este tema en concreto su artículo 15. Es un hecho que en el anteproyecto de la Constitución el titular inicial del derecho a la vida del artículo 15 era, decía el Texto: “Toda persona”, y que desde la perspectiva del derecho civil dejaba fuera, evidentemente, al concebido y no nacido (nasciturus). Sin embargo el constituyente no quiso mantener esa expresión, pues quería proteger al nasciturus, por ello se puso la redacción actual: “Todos”, donde obviamente se le incluye. Ello forzó al Tribunal Constitucional, con la reforma del Código Penal de 1985 que despenalizaba el aborto en tres supuestos, a elaborar una doctrina compleja para resolver el recurso de inconstitucionalidad (STC 53/1985) a la Ley del año 1985, donde el nasciturus no se considera titular del derecho a la vida del artículo 15, ya que en caso contrario, no cabría el aborto en ningún supuesto, pero sí un bien constitucionalmente protegible, pues si no dejaba la puerta abierta al aborto libre, algo contrario al artículo 15 CE. Con el actual Proyecto de Ley en la mano, en el supuesto que se apruebe, entiendo que jurídicamente sólo hay dos caminos: a) Se cambia el art. 15 CE -algo enormemente complicado- o b) El Tribunal Constitucional tendrá que hacer varias cabriolas jurídicas de difícil justificación para no declarar la Ley del aborto contraria a la CE.

Segundo. Ninguna de las partes está jugando limpio en este tema, hay demasiada política electoralista e ideológica que el PSOE y el PP utilizan muy bien, manejando a los sectores más ideologizados de sus electorados. En el fondo el tema del aborto no les importa tanto como aumentar su poder con los votos de sus electorados más manipulables e ideologizados. Así, al PSOE siempre le ha funcionado estupendamente la polémica del aborto para reivindicar a su electorado más de izquierdas y contrario a la Iglesia católica y a su vez poner esta cortina de humo para ocultar otros problemas de mayor calado político o económico -no me parece que un tema como la vida y su desarrollo se puedan tratar con esa ligereza oportunista-; a parte, del sectarismo de cierto feminismo radical que tiene un concepto de la vida humana bastante discutible. Tampoco me parece de recibo y no acabo de entender dónde estaban las protestas y manifestaciones de la Iglesia católica y el ético electorado del PP cuando en España con el Gobierno de Aznar se pasó en el año 1996 de 51.000 abortos a 85.000 en el año 2004.

Tercero. Ante tanto desatino y juego a tres bandas, la postura más honesta es que opine el propio afectado, el pueblo español. Por cierto, el menos consultado de toda Europa. Sería una forma democrática y definitiva para terminar con este debate que tiene ya 25 años. Pero el PSOE y el PP prefieren ignorar al ciudadano, en 32 años de democracia nos han consultado sólo dos veces. Es un paternalismo y trato de minoría de edad del pueblo español inaceptable, que parece asumimos sumisamente.

Cuarto. Evidentemente no debe ir a la cárcel una niña de 15 ó 16 años por abortar -por cierto, no conozco ningún caso-, pero tengo muy claro que toda la fortaleza económica, cultural y social del Estado se debe encaminar hacia medidas preventivas que eviten el embarazo no deseado, éste es el camino, no el aborto, que es un hecho que es un fracaso para todos.

Quinto. La libertad humana sólo nace si hay alternativas, si el camino a seguir es uno: ¿dónde está la libertad? En este sentido, ¿qué alternativas ofrece el Gobierno del PSOE al embarazo no deseado? Juega mal la Iglesia católica en el terreno preventivo, juega mal el PSOE ante el embarazo no deseado, en los dos casos pierde la mujer y el nasciturus.

Termino, en mi opinión y ahora sí la quiero dar, estimo que lo más justo es que el Estado ponga todos sus medios materiales y humanos -que no son pocos- en dos puntos: 1. Trabajar en la prevención con seriedad y rigor, a través de la educación en el conocimiento, libertad y sobre todo, responsabilidad de lo que son las relaciones sexuales; y apoyar económicamente con precios verdaderamente asequibles para las medidas preventivas que eviten el embarazo; 2. Una vez que estamos ante el embarazo no deseado, dar opciones a la mujer, apoyarla -en sus estudios, gastos, asesoramiento, etc.-, informarla con honestidad y sin manipulación ideológica, respecto de los dos caminos posibles: a) tener su hijo y lo que esto supone; y b) no tenerlo y también lo que esto supone. Aquí esta la clave. El Estado tiene que ofrecer los dos caminos. El PSOE sólo se decanta por uno, cuando es un hecho, no una opinión, que en a) gana la creación y en b) la destrucción.
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