El tigre y la mariposa
miércoles 07 de octubre de 2009, 22:01h
Frivolidades septembrinas, tiempo de ambigüedad, polivalencia y obra abierta. A veces tengo la sensación de vivir una realidad virtual cuando abro el periódico y me cuesta comprender esta fragmentación de significados, esta especulación permanente. La heteroglosia de lo político subvierte y transforma los valores: la metalepsis nietzscheana hace su entrada por la puerta grande de la información. Mientras la Comisión Europea anuncia que España va a tardar mucho tiempo en salir de la crisis –“España se mantiene al margen de la recuperación económica” ha explicado el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios Joaquín Almunia–, Sanidad convoca el debate por la supresión del tabaco en los locales públicos. En Estados Unidos, cinco de los grandes bancos han arrojado unas ganancias de 13.000 millones de dólares en el primer trimestre de este año, en plena crisis, y ha alertado a Barack Obama, que reclama reformas urgentes del sistema financiero y quiere crear una agencia de vigilancia fiscal para macroempresas de voraz apetito. “La mariposa está enamorada de aquello que da miedo al tigre”, escribió el florentino Giovanni Papini, genial esgrimidor de la pluma comprometida.
En 1809 nacieron Meldelssohn, Darwin, Gógol, Larra, Donoso Cortés y murió Haydn. Dos centurias más tarde se supone que también alumbramos nuestra particular cosecha de genios que habrán de transitar por los estreñidos pasillos de la LOE. Ángel Gabilondo, agudo filósofo y un hombre tranquilo, ha prometido velar por el sistema educativo. Esperemos que su lúcida inteligencia no le haga reflexionar y saltar por la borda como en el caso de César Antonio Molina –estaba tardando–, Jordi Sevilla y Pedro Solbes, si bien este último hacía tiempo que tenía que haber remado lejos del galeón hispánico hacia su particular isla del tesoro o de la prosperidad económica. El exitoso ex vicepresidente y ex ministro de Economía y Hacienda se va a trabajar a un órgano de información financiera que asesora a la Comisión Europea. Solbes asesorará a la Unión Europea en materia económica. Carnavalización y canalización del escenario político. Una de dos: Zapatero ha ignorado todos sus consejos hasta ahora –que también– o este hombre tiene más cara que un piano. En septiembre de 2007 insistía una y otra vez, en contra de los informes del Banco de España, en aquí no había crisis. En serio que no paro de salir y entrar en mi perplejidad de este mundo al revés. Si para defraudar a una mujer, basta con ser de cualquier manera, para defraudar a un país como el nuestro basta con seguir en el Gobierno. Decía Ortega que en biología el rudimento se entiende como el fragmento o trozo de un órgano que no se ha transformado aún del todo o, viceversa, ha quedado –por atrofia– reducido a aquel trozo. Lo rudimentario del proceder hispánico es la atrofia del órgano que menos utilizamos o que no ha evolucionado aún del todo: el cerebro.
Ahora, nuestros cachiporras de la feria política practican más que nunca el “frente” en vez de el “con”… salvo en el caso de los acuerdos en la reunión de las consejerías de Sanidad ante el terror de la gripe porcina, que es un virus mutante que tiene material genético de cerdos, pollos y seres humanos de China, México y Estados Unidos. Nos va a asesinar en masa el estiércol mutante y nosotros sin estar preparados. Esto lo coge el finado Michael Crichton y lo convierte en un best seller; bueno, ahí tenemos el filme Estallido (1995), de Wolfgang Petersen, que, aunque no lo escribió él, bien pudiera considerarse descendiente de la narrativa del genial autor de La amenaza de Andrómeda. Seguramente echaría mano de personajes como Belén Esteban, a la que le ha tenido que dar un buen tirón de orejas hasta el Defensor del menor: invaden la pequeña pantalla como un virus crichtoniano y hasta la he oído salir por boca de periodistas poco sospechosos de frivolidad. “Hablo de mi hija y lo voy a seguir haciendo”, contestó iracunda Belén Esteban al Defensor desde la tribuna televisual mientras 4.994.000 televidentes estaban pendientes de las palabras de esta prócer del conocimiento cuyo mensaje a buen seguro les cambiará su vida. El 23% de la cuota de pantalla de ese momento.
Está claro que el estilo que ha prevalecido en España es el novelístico: el ensayístico se lo dejamos a los alemanes y a los franceses, que eso de la Ilustración es un aburrimiento y aquí tuvimos que soportar a Jovellanos, al padre Feijoo y a Meléndez Valdés, qué espanto, por favor, qué reformistas tan reiterativos sobre que habíamos de cambiar nuestros hábitos, etc. Eloge de la frivolité. A veces tengo la sensación de que las audiencias son como un vecindario apostado en semicírculo en un acantilado y ven cómo el mar succiona a cada hombre que trata de nadar en el proceloso mar televisivo hasta que desaparece sin dejar rastro. La televisión: una locura frenética, iracunda y rabiosa que engulle a las gentes que se tuestan al calor de la parrilla. La televisión mal hecha representa mejor que nada la imposible conciliación entre lo individual y lo colectivo. Es el murmullo sangrante que no cesa, la plenitud de lo gregario y ponga una Esteban en su vida. Me gustaba más cuando Baroja sacaba al ruedo uno o varios personajes y los hacía vivir y morir “a la buena de Dios” tras dejar un rastro de la mejor literatura española. El problema es que cuando haces clic… salvo una intensa y aguda sensación de vacío, no se lleva uno nada al magín. A algunos este fuego que todo lo devora, incluso a ellos, les atrae. El mismo fuego que da miedo al tigre y que enamora a la mariposa, el acertijo metafórico que proponía Papini.
Vivimos desajustados, envueltos en la desnutrición ética: no es el tigre, es la mariposa la que sucumbe por el calor del fuego que refulge y se retuerce en la caverna. El tigre vive mucho más y llega a ser sabio y prudente.