Seat es una casa con solera, que ha servido coches baratos a millones de españoles y europeos. Dio un salto cualitativo con su venta a Volkswagen. Y en los últimos años parece haber dado otro gran salto en calidad.
El número de coches que han tenido que ser devueltos por fallos ha caído un 35 por ciento en el Reino Unido de 2006 a 2009. En el caso del Seat Ibiza, su modelo más conocido y también el más popular en ventas, ha caído en el mismo período un 38 por ciento.
Esta mejora en el número de quejas para coches que han estado en servicio al menos 12 meses es resultado de una apuesta de la casa por mejorar la calidad de sus coches, tanto en el diseño (una de las características más notables de la casa), como en su construcción y desarrollo.
Seat cuenta con un Centro Técnico que está situado en la central de la empresa en Martorell, una población cercana a Barcelona. Este centro cuenta con más de un millar de profesionales con una formación de primer nivel.
El Centro Técnico desarrolla numerosas pruebas, encaminadas a mejorar las prestaciones de sus coches y permitir que sus clientes se lleven coches de una calidad creciente. Entre éstas destacan las cámaras de reproducción acústica, climática o de luz solar, bancos de prueba de desgaste para los componentes del vehículo, un equipo de análisis del motor, áreas de pruebas de polución, plataformas para las pruebas de rigidez de la carrocería y laboratorios de soldadura con laser y de materiales.

Por lo que se refiere al diseño, Seat creó en 2007 un Centro de Diseño y un Centro de Desarrollo de Prototipos, ambos en Martorell. De este modo, se ha logrado centralizar todo el proceso productivo en un solo sitio, lo que a juicio de la propia empresa ha sido beneficioso tanto para la innovación como para la calidad.