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50 años sin Boris Vian

viernes 16 de octubre de 2009, 19:52h
No es fácil definir quien fue Boris Vian, porque hubo muchos Vian: el compositor, el escritor, el músico de jazz, bohemio personaje de la nuit parisina. Fue todos ellos y casi todos a la vez. Fue uno de los tipos más seductores del gran Paris de la posguerra mundial, cuando Saint Germain era una fecunda cuna de ideas, de mujeres y hombres decisivos para nuestra cultura occidental. Pero a Vian se le debe también la creación del Barrio Latino como escenario mítico de un tiempo, de un ambiente, de una atmósfera, de toda una distinguida generación de europeos dispuestos a olvidar con el pensamiento, con el saxo de Charlie Parker, la trompeta de Miles Davis, el existencialismo, las canciones de Juliette Greco, las películas de Jean Gabin y las novelas de Simenon, el horror de la Guerra Mundial y la humillación de la invasión alemana. Fue Vian quien puso de moda con su extravagante presencia alguna de las “caves” más célebres de Saint Germain, como el Tabou, donde el humo de las pipas Andersen y de los cigarrillos Gitanes y Chesterfield no impedían ver que se estaba fraguando un estilo de vida bohemia, toda una épica de la intelectualidad francesa, exportable al Trastevere romano o a las Ramblas de Barcelona.

Pero Vian está en la historia de la literatura francesa también por una impostura. En los años cuarenta, un encuentro casual con un editor francés en la cola de un cine de los Campos Eliseos le animó a escribir una novela negra y de acuerdo con su editor la firmó con un seudónimo –Vernon Sullivan-, al que atribuyeron ser un escritor estadounidense negro de novela policíaca, represaliado por la estricta moral norteamericana que se veía obligado a publicar sus novelas en Europa y cuyo traductor era, claro está Boris Vian.

Pero el subterfugio no hubiera pasado a mayores sino fuera porque Vian escribió una novela “negra” en todos los sentidos, titulada “Escupiré sobre vuestras tumbas” (1946), en la que se describe con gran violencia una venganza “racial”. Ésta y las siguientes novelas que publicó con la falsa identidad como “Todos los muertos tienen la misma piel “(1947), “Que se mueran los feos “(1948) y “Con las mujeres no hay manera” (1948), fueron censuradas por contenido violento y sexual. Hubo juicios contra el supuesto autor y su editor, y finalmente Vian terminó reconociendo su autoría. La crítica, ofendida, por esta impostura, le atacó sin piedad. Otros títulos de su creación –ya con su propia identidad son: “La espuma de los días "(1947), que es una desgarradora historia de amor, “El otoño en Pekín "(1947) y “El arrancacorazones” (1953). Sus obras de teatro se inscriben en la línea del absurdo.

Boris Vian, nació en 1920 en Ville d’ Avray, suburbio de Paris, en el seno de una familia de clase acomodada. Su madre era una gran aficionada a la música, y su padre rentista, aunque la crisis de 1929 le obligó a trabajar por primera vez a los treinta y seis años. A los doce años, Boris Vian padeció un ataque de fiebre reumática y poco después fiebre tifoidea, que le provocaron una dolencia cardiaca que condicionó su salud durante toda su vida. Fue un estudiante excepcional, y de joven se aficionó al jazz tocando la trompeta, instrumento totalmente desaconsejado por los médicos por su dolencia de corazón.

Se graduó como ingeniero en 1942, y un año después escribiría sus primeras novelas: “Trouble dans les Andains” y “Vercoquin y el plancton”. Además de novelas, escribió cuentos, algunos publicados en “Les Temps Modernes”, –invitado por Jean Paul Sartre, del que fue gran amigo y que luego fue amante de su ex mujer- y donde también escribió crónicas y criticas de aspectos sociales. En el periódico “Combat” –dirigido por Albert Camus–, abordó la crítica de jazz. En 1950 publicó “La hierba roja”, considerada una de sus obras más autobiográficas.

Vian también compuso varias canciones, con las cuales llegó a grabar un disco y salir de gira por Francia. Una de ellas, titulada “El desertor”, alentaba a no cumplir con el servicio militar, en tiempos en los que Francia tenía su guerra por la independencia de Argelia. Esta canción alcanzó un nuevo éxito, una vez muerto Vian al ser incluida por el cantante y actor Serge Reggiani en un gran disco de canciones de Vian y Moustaki, que se publicó en pleno fervor de mayo de 1968. Es impresionante el comienzo con el que el soldado escribe al Presidente de la Republica negándose a ser movilizado:” Monsieur le President acabo de escribirle una carta que quizá usted leerá…”.

En 1955 Vian era director artístico de la compañía discográfica Phillips, que le encargó realizar un catálogo de jazz, pero poco después tuvo un edema pulmonar y se vio obligado a mantener mucho reposo. Aceptó una oferta y vendió los derechos de su novela “Escupiré sobre vuestras tumbas” para una adaptación cinematográfica y el 23 de junio de 1959 fue invitado a un pase privado de la película en el cine Le Petit Marbeuf, cerca de los Campos Elíseos, y en plena proyección de la película sufrió un ataque al corazón y murió. Tenía solo 39 años de edad.

Vian fue siempre un hombre distinguido, en la ropa, en las mujeres que amó, y en los coches con los que se paseó por les grandes Bulevards. Años después de su muerte obtendría el merecido reconocimiento del público y la crítica, y llegó a vender varios miles de ejemplares de sus obras. Hoy es un autor y compositor de culto. Pero sobre todo es una histórica referencia de un tiempo: la posguerra, de una ciudad, Paris, y de una manera de vivir.
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