El líder libio prepara la sucesión
La vieja guardia se distancia de Gadafi
lunes 19 de octubre de 2009, 13:00h
La transición política en Libia, de un régimen patriarcal, hostil a Occidente y sostén incondicional de cualquier grupo autodenominado revolucionario y antimperialista, a un país moderno y liberal, se encuentra atascada. La vieja guardia que junto a Gadafi derrocó al rey Idris I en 1969, se opone a sus planes de legar el liderazgo a su propio hijo Seif El Islam.
La fastuosa celebración del 40º aniversario de la revolución de setiembre y el desfile militar pretendían ser el último adiós al Líder de la Yamahiría que ha dirigido con mano de hierro este Principado norteafricano productor de petróleo. Gadafi quiere retirarse con honores, dedicarse a « los asuntos africanos » a la cabeza de la Unión Africana, y dejar a su hijo Seif El Islam las riendas del país. Pero los antiguos miembros del « grupo de oficiales libres » que, inspirándose en el naserismo egipcio, derrocó la dinastia Senussi, piensan de otro modo.
Vuelve la vieja guardia
Un desconocido « Comité de defensa de los miembros del Consejo de la Revolución », está haciendo circular estos días, comunicados reclamando « justicia » para sus miembros y « el mismo tratamiento que el que se otorga al coronel Gadafi », según informa Maghreb Confidentiel. Piden tener acceso a los medios de comunicación para poder dar a conocer sus ideas sobre la marcha del país. En los últimos años, muchos de los veteranos oficiales han expresado posiciones críticas sobre los asuntos políticos y económicos, pero sus quejas no han ido más allá de las « asambleas populares » y no han tenido nuinguna repercusión sobre la conducta del gobierno. En el último discurso de Gadafi dedicado al 40 aniversario de la Revolución fustigó al gobierno al que acusó de corrupción, haciéndose eco de estas críticas.
Los comunicados de este misterioso Comité exigen además que se conozca el paradero del antiguo número Dos del régimen, el comandante Abdesslam Yalud, al que no se ve en público desde hace años. Caído en desgracia en 1997 por su oposición a la línea de Gadafi, se dice que Yalud « se ha retirado de la política activa y se dedica a los negocios ». Otro tanto ocurre con el general Abubaker Yunis Yaber, que ostenta el título de « jefe de Estado Mayor del Ejército », más honorífico que real, de Al Hamdi Al Jawildi y de Abdelmunim Al Huni, a los que sólo se ve esporádicamente en actos oficiales.
Hace unas semanas, Gadafi reunió en Sebha, a los notables de las tribus y familias que componen la Yamahiria. Pretendía que ratificaran el nombramiento de su hijo Seif El Islam como « sucesor » del líder. Sin embargo, fracasó. No consiguió la unanimidad necesaria para entronizar a su hijo. Entre otros factores debido al malestar interno existente por los efectos de la crisis económica y las críticas a la corrupción. Gadafi había anunciado una nueva « distribución de las rentas del petróleo » entre la población. La última realizada ya hace años había significado un regalo de más de 7.000 euros per capita. Lo que traducido a escala del país suponía decenas de miles de millones de euros. En algunos sectores del aparato del Estado se consideran estos gestos como « perjudiciales a largo plazo para la economía libia ». Sería mucho más rentable invertir tales sumas en infraestructuras y en la modernización del país, alegan.
Liberación de terroristas
Por otra parte existe el temor de que la insurgencia islamista saque provecho de la crisis y del malestar reinante en el país. Para hacer frente a ello y desbaratar una radicalización de grupos de la oposición, el régimen ha liberado un nuevo grupo de detenidos pertenecientes al Grupo Islámico Combatiente Libio, Jama’a al-islamiyya al-muqatila al-libiya (GICL), que es la rama de Al Qaeda en el país. El promotor visible de la puesta en libertad ha sido Seif El Islam a través de su Fundación. El GICL está mostrando ser el más consecuente y organizado de todos los grupos islamistas radicales que han proliferado en Libia desde los años 80. La liberación de los 45 miembros del GICL de la prisión de Abu Salim en Trípoli, no ha hecho sino realzar el prestigio de este grupo, con el que el propio Seif El Islam ha « dialogado » para negociar la liberación. Desde que se iniciaron los contactos con el GICL, hace dos años, el régimen ha puesto en libertad a 136 islamistas, quedando aun en prisión otros 170. Hasta hace poco tiempo lo dirigía Abu Laith Al Libi, uno de los lugartenientes de Osama Ben Laden, que murió en un bombardeo de los marines en una de las zonas ttribales del noroeste de Pakistán en febrero de 2008. El obvjetivo declarado del GICL es derrocar el régimen de Gadafi e instaurar un Estado islámico radical en Libia.
La liberación de los detenidos islamistas « gracias al concurso de la Fundacion Gadafi que dirige su hijo », busca también establecer un diálogo de facto con sectores del Ejército. La feroz represión a los islamistas en los años 90, con la consiguiente detención de decenas de miles y su internamiento en campos en el Sahara libio, fue hecha por los Destacamentos de seguridad leales a Gadafi, los Comités revolucionarios populares y la Guardia de la Yamahiria. El Ejército no intervino en la represión, a excepción de algunos bombardeos de la aviación sobre supuestos campos de entrenamiento cerca de la frontera con Egipto. Lo que los analistas de inteligencia occidentales intetrpretaron como un cierto grado de complicidad con los insurgentes.