Afganistán: Karzai recapacita
miércoles 21 de octubre de 2009, 01:27h
Los resultados de la investigación de la Comisión Electoral de Quejas, organismo de control de fraude electoral en Afganistán auspiciado por la ONU, no dejaban lugar a dudas. En más de 200 colegios electorales hubo irregularidades masivas, hasta el punto de que el presidente afgano, Hamid Karzai, no ha tenido más remedio que reconocerlo y dar paso así a una segunda vuelta. Aunque también es verdad que podía haber optado por lanzar un órdago a la comunidad internacional y perpetuarse en un sillón presidencial sin demasiados pretendientes solventes. Karzai lo sabe, y Estados Unidos también, de ahí el mérito de la recapacitación del líder afgano.
Dicho éxito hay que atribuírselo en su totalidad a la diplomacia norteamericana, por más que se intente camuflar bajo auspicios de la Comisión de Naciones Unidas. Afganistán es un país sin apenas estructuras viables, dominado por una corrupción endémica y con la permanente amenaza talibán. Así las cosas, pocas son las personas capaces de llevar a buen puerto semejante nave. Uno de ellos hasta ahora era Karzai, pero su gestión durante este tiempo ha tenido mas sombras que luces. Nepotismo, corruptelas varias e ineficacia administrativa han sido la pauta dominante durante su mandato. Lo ha pagado en las urnas, y su farol ante la administración estadounidense le ha salido mal, ya que Obama le ha castigado sin más tropas hasta que demuestre ser de fiar. La lectura que hay que hacer de todo ello es que, pese a las dificultades, es posible avanzar por la senda democrática incluso en Afganistán, siempre que se hagan las cosas con firmeza y coherencia. Tal es el caso de la administración norteamericana en el avispero afgano, y justo es reconocerlo. Mientras, Moratinos rinde pleitesía en Cuba a la dictadura castrista. Son, como puede apreciarse, dos modos diferentes de hacer política exterior. A años luz el uno del otro.