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RAJOY ASOMA LA CABEZA

martes 26 de febrero de 2008, 21:33h
Tras el primer gran cara a cara electoral de la campaña entre los candidatos, ha habido un verdadero aluvión de reacciones, a cual más variopinta. Como es lógico, cada partido ha arrimado el ascua a su sardina, diciendo que han sido ellos los triunfadores. Muy de aquí. Se ha convertido ya en una constante de nuestra democracia; sea un debate o unas elecciones. Nadie pierde, todos ganan. País de optimistas. Pero volviendo al resultado del debate, éste parece haber sido favorable a Rajoy. Nuestro periódico realizó un seguimiento preciso, pulcro y equilibrado, contando por un lado con la puntuación que otorgaba un amplio grupo de analistas, y por otro, con la opinión en tiempo real de nuestros lectores. Según este último dato, el candidato del PP superó en más de un 80% al del PSOE, siendo este dato perfectamente entrecomillable en base a su mero valor informativo, ya que no se trataba de un análisis sociológico profesional. Lo que no significa que esos guarismos sean traducibles a votos potenciales. Porque el hecho de que un ciudadano al que se preguntase quién había ganado la contienda optase por uno u otro, no quería decir necesariamente que ése fuera el sentido de su voto en las urnas. Eso si es que iba a ir a votar, y si ya tenía decidido el sentido de su voto.

Da la impresión de que Rajoy pueda tener motivos para estar satisfecho. Leyendo entre líneas, se atisba que en el PSOE ha empezado a cundir cierto nerviosismo. No esperaban un rival de talla. Se sabía que Zapatero tenía tablas ante la cámara, y no se confiaba en un Rajoy al que presumían vacilante y confuso. Nada más lejos de la realidad. El candidato del PP manifestó una firmeza y una concisión que descolocaron inicialmente a su oponente. No entró al trapo de las constantes interrupciones de su contrincante, no se puso nervioso, y dio con total claridad su mensaje. Cosa distinta es si éste gusta o no, pero eso es ya cuestión del electorado. Una de las críticas que hacíamos al debate en sí es que no aportó nada nuevo, y que todo lo que se ventiló fue más de lo mismo. Una mera repetición de los asuntos más manidos durante toda la legislatura. Y es que se echó de menos que tanto Zapatero como Rajoy no se dirigieran sólo a sus respectivos fieles, sino que hubiesen hecho un esfuerzo para arrancarle votantes al rival, o movilizar a esa decisiva masa de indecisos. En cambio, no parece que nada de esto se consiguiese ayer.

Es por ello que estamos ante un fin de semana caliente. Parece evidente que el PSOE va a sacar en todos sus mítines esa "tensión" a la que aludía Zapatero en una reciente entrevista. Hay partido. Y Rajoy ha golpeado primero. Veremos el próximo lunes quien lo hace. Hay mucho en juego.

"RES PUBLICA"


El líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, ha ampliado a Esperanza Aguirre la demanda que previamente interpuso contra los consejeros del PP Juan José Güemes y Francisco Granados tras haberle acusado éstos de alentar las agresiones que sufrieron en la inauguración del Hospital de Parla. Localidad, por cierto, de la que Gómez fue regidor. Mucho se ha hablado del tema de las agresiones a políticos en el uso de su libertad de expresión, llegando a la conclusión de que todas, por igual, son condenables sin paliativos.

Así, es inaceptable que Tomás Gómez tuviese que abandonar un recinto en el que se disponía a dar un mitin por amenaza de bomba, aunque finalmente acabó dándolo. El asunto está en el “cómo lo hizo”. Y es que no tuvo mejor ocurrencia el flamante líder de los socialistas madrileños que subirse a un coche de policía y, haciendo uso de su megafonía, dirigirse a los suyos desde allí. Ello ha supuesto que el PP haya manifestado su intención de llevarle los tribunales por la utilización que hizo del vehículo de las Brigadas Especiales de Seguridad de la Comunidad de Madrid (BESCAM) "con fines políticos".

Parece que estamos ante una costumbre de cierto arraigo en el PSOE. Muy lejos quedan los tiempos en los que Alfonso Guerra iba a los toros en un avión "Mystere" del Ejército del Aire. Más cercanos, en cambio, están el viaje que el pasado año realizó Zapatero a Londres para llevarse de compras a la familia. O el de la entonces ministra de la Vivienda, María Antonia Trujillo, para asistir a un acto electoral en Valencia, usando el mismo avión. Y hace pocos días, con ocasión del debate entre Solbes y Pizarro, el vicepresidente Económico admitió haber encargado a funcionarios de Hacienda el análisis de las propuestas de su contrincante. El ridículo que ha tenido que hacer María Teresa Fernández de la Vega, negando la mayor, para que Solbes la desmintiera con posterioridad, admitiéndolo, ha causado cierto malestar entre las filas socialistas. Lo peor no ha sido la admisión del encargo de los informes en cuestión, sino la explicación que ha dado, aludiendo a la presunta "normalidad" de semejante práctica. Normal, no; patológico, sí. Que funcionarios públicos pagados con dinero de todos se dediquen a hacer recados políticos es sonrojante.

Según el Derecho Romano, Res publica se refiere normalmente a una cosa que no es considerada propiedad privada, sino que es de titularidad pública. Para el desempeño de su cometido, es de ley que los funcionarios públicos cuenten con una serie de medios de propiedad estatal, insistiendo en que su uso responda estrictamente al ejercicio de sus labores. Nada más. Y eso de convertir los bienes demaniales en un cortijo de uso y disfrute, es insólito y reprobable. Y alguien debe responder de semejante desviación.
Lo haga quien lo haga.

REHENES DE LA SINRAZÓN


La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha entregado al Gobierno de Venezuela las coordenadas del lugar donde debe recoger a cuatro ex parlamentarios secuestrados que prometió liberar. El titular de Interior venezolano, Ramón Rodríguez, reveló que ya se ha puesto en contacto con las autoridades colombianas para que faciliten la operación y suspendan las operaciones militares. Dichas operaciones fueron negadas oficialmente por Bogotá en una anterior liberación, aunque posteriormente otras dos rehenes liberadas afirmaron que sí hubo actividad militar en la zona.

La cuestión prioritaria es la liberación de todos los rehenes que las FARC tienen secuestrados. Gente privada de su libertad, sufriendo un cautiverio en condiciones inhumanas y sin noticias de sus seres queridos. Es inhumano. Dicho lo cual, sus familiares tienen todo el derecho del mundo a decir cuanto se les antoje. Padecer la ausencia forzosa de un familiar y conocer las lamentables condiciones en las que se halla hace que las reacciones humanas se puedan tornar en desesperadas. Hay allegados de las víctimas que acuden a quien sea -incluso a Chávez- con tal de volver a ver a los suyos. Es comprensible. E igualmente entendible es que, fruto de esa desazón critiquen a quien más cerca tienen por no ver resultados.

Los que tenemos la fortuna de ver esta situación desde fuera nos damos cuenta de lo grosero de determinados planteamientos. A la vista está que el tema de las FARC no debe de tener fácil solución, toda vez que es un problema que lleva enquistado décadas en Colombia. Pero no cabe duda que el Gobierno de Álvaro Uribe hace lo que puede para liberar a sus ciudadanos cautivos. Con mayor o menor acierto, pero al menos se mueve. Si las relaciones entre países vecinos son a veces complicadas, el caso de Venezuela y Colombia es palmario. Por ello, resulta aún más meritorio el sapo que hubo de tragarse Bogotá para aceptar la mediación de Chávez, y una vez liberados los últimos secuestrados, agradecer al mandatario venezolano sus gestiones.

Y hay que ser muy ingenuo para pensar que Caracas actúa de buena fe. El régimen de Chávez no ve con buenos ojos a su vecino, porque desde Bogotá se intenta hacer política en serio, y no a modo de folletines televisivos. Venezuela ha visto el filón de cómo desgastar a Uribe, y de paso, apuntarse un tanto humanitario ante la comunidad internacional. Y se permite el lujo de interferir en la política de un estado soberano diciéndole que no debe intervenir militarmente contra las FARC, ésas a las que la República Bolivariana no considera terroristas. Y ésas cuya diabólica estrategia pasa por gotear rehenes de vez en cuando para seguir en el candelero mediático. Ojalá acabe pronto semejante pesadilla. Por las víctimas y sus familias. Por Colombia.







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