El nuevo tren ‘maglev’ Tokio-Osaka
lunes 26 de octubre de 2009, 17:38h
La compañía ferroviaria japonesa ‘JR Tôkai’, que cuenta con su red de servicios en una de las zonas más habitadas del país entre Tokio y Osaka, acaba de anunciar algunos detalles de su nuevo y ambicioso proyecto de ‘Chûo Shinkansen’, nueva línea troncal de tren de levitación magnética, que va a enlazar directamente, casi en línea recta, las dos ciudades más importantes de Japón.
La compañía ostenta actualmente el récord mundial de la máxima velocidad alcanzada por un tren ‘maglev’ –tren de levitación magnética- con 581 kilómetros por hora, marca registrada en 2003 en su pista de prueba del tren ‘maglev’ de la provincia de Yamanashi situada en la zona central de Honshû, la isla principal del archipiélago nipón.
Según el proyecto trazado por dicha compañía, la contrucción de la nueva línea será llevada a cabo en dos fases. Primero, se espera terminar la ruta entre Tokio y Nagoya de unos 286 kilómetros de recorrido para dentro de unos quince años para poder entrar en funcionamiento antes de 2025 y posteriormente se seguirá el proyecto con la contrucción del trozo Nagoya-Osaka para completar de esta forma la ruta Tokio- Osaka antes de 2045. Según los planes explicados por el director general de la compañía, el Sr, Kaneko, en una rueda de prensa celebrada hace poco, el rocorrido entre estas dos ciudades será de unos 438 kilómetros que se calcula que se podrá efectuar en sólo 67 minutos con la velocidad máxima de unos 580 kilómetros por hora.
Al mismo tiempo se estima que el coste total ascendrá a unos 8.44 billones de yenes (unos 85 mil millones de dólares) y a pesar de este coste elevadísimo de construcción, la empresa JR Tôkai se muestra muy confiada en costearse por sí sólo sin necesidad de contar con la ayuda financiera del Estado y en poder recuperar su inversión en relativamente breve tiempo, una vez puesto en funcionamiento el anhelado proyecto.
El actual Shinkansen ‘Tren bala’ cubre la ruta de unos 515 kilómetros entre Tokio y Osaka que pasa por las principales ciudades del litoral del Pacífico en dos horas y media con la velocidad máxima de 270 kilómetros por hora. Y ahora con el nuevo proyecto del tren ‘maglev’, la compañía JR Tôkai pretende recortar la distancia entre las dos ciudades abriendo una nueva ruta totalmente diferente que pueda conectarlas casi en línea recta pasando por las zonas menos pobladas y por unos túneles excavados por debajo del sistema montañoso de la sierra de Akaishi de la región central de Honshû.
Como consecuencia, el 60 % de los 500 kilómetros de toda la ruta entre Tokio y Osaka tendrá que pasar por túneles y además con respecto a las zonas metropolitanas de Tokio, Nagoya y Osaka, se planea la construcción de unos trozos subterráneos a unos 40 metros de profundidad debajo de la superficie terrestre para evitar las zonas superpobladas, que van a sumar unos cien kilómetros en total.
Este nuevo ‘Tren bala’ casi va a igualarse en velocidad con el servicio actual de avión entre las dos ciudades y no cabe duda de que esto va a suponer –según las palabras de los especialistas- una gran evolución en el mejoramiento del sistema del tráfico y de comunicación dentro del país y a constituir un gran impulso para el desarrollo económico nacional.
Bien pues, estoy conforme y todo eso me parece de perlas. Sin embargo, desde el punto de vista de un ciudadano medio, este nuevo ‘Tren Topo’, que yo denominaría así, parece que nos va a obligar a sacrificar una buena parte de lo que constituye el encanto tradicional de un viaje: contemplación del paisaje a travès de la ventanilla. Para un pasajero que prácticamente va a estar encerrado en un inmenso cartucho mecánico subterráneo que es el nuevo tren ‘maglev’, ¿en qué podría encontrar su manera de entretenimiento en este ‘Tren Topo’ sin poder disfrutar de los paisajes? Esta vez también me da la sensación de que el sentimiento muy humano y sencillo de un hombre de la calle tiene que ceder el paso al interés colectivo y económico de una sociedad de un país desarrollado. Pueda tratarse de un sentimentalismo barato y de una susceptibilidad exagerada quizás.
En fin, ¿qué le vamos a hacer?
|
Catedrático de la Dokkyo University
|
|