www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

¿Es realmente "el verso suelto del poema" del equipo popular?

Los desencuentros de Esperanza Aguirre con la dirección del PP

martes 27 de octubre de 2009, 15:19h
En los últimos años, Esperanza Aguirre ha protagonizado la actualidad política por su posición crítica hacia la dirección del Partido Popular y por su presunto interés por ocupar el liderazgo del partido. Con una actitud en ocasiones beligerante, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha defendido los que a su juicio son los valores tradicionales que deben guiar al PP. Así lo defendió durante el Congreso de Valencia y, después, cuando declaró sentirse “el verso suelto dentro del poema” del nuevo equipo popular. ¿Es Aguirre es una guerrera solitaria o cuenta con sólidos apoyos entre las filas “populares”?
Esperanza Aguirre quería aprovechar el último Congreso Nacional del PP en Valencia para suscitar “un debate ideológico” dentro de su partido. Por aquellos tiempos, el PP estaba en crisis y buscaba regenerarse para poder ganar a Zapatero las pasadas elecciones. Un debate en el que no quería participar Manuel Fraga, presidente fundador del partido, quién opinó que la presidenta de la Comunidad de Madrid “debe callarse de una vez” y dejar de alimentar las especulaciones sobre su posible candidatura a la Presidencia de Génova.

Un debate al que tampoco se sumaron los barones del partido que no quisieron dar su apoyo a la supuesta candidatura de Aguirre que, al parecer, no consiguió o no quiso reunir los 600 avales de compromisarios necesarios para poder aspirar oficialmente a liderar el partido. Los meses previos al Congreso fueron turbios para el PP. Importantes voces internas, críticas con los planteamientos de las ponencias presentadas, dijeron adiós al partido o se retiraron de la primera línea política: María San Gil, José Antonio Ortega Lara, Ignacio Astarloa. Otra voz crítica, Juan Costa, se planteó la candidatura que finalmente retiró antes del Congreso.

Pero Aguirre afirmó que no se “resignaba” a que el PP cayera de nuevo en las “trampas ideológicas” que, a su juicio, le había tendido el PSOE. Y, como “lo de la mordaza no va” con ella, como respondió a Fraga, anunció que iba a “dar la batalla” para que los españoles conocieran la opción “abierta, moderna y liberal” de su partido.

La brecha entre ella y Mariano Rajoy ya había comenzado entonces a adquirir profundidad. Estas críticas, la posible candidatura de Aguirre y la marcha de San Gil perjudicaron a un Rajoy que veía debilitado su liderazgo. El líder de los populares llegó a proponer en un mitin en Elche abandonar el PP a quien quisiera “irse al partido liberal o al conservador”.

La presidenta, que declaró no sentirse aludida por aquellas palabras, afirmó que “todos estamos obligados a reflexionar, especialmente los que tienen, en este momento, la máxima responsabilidad a nivel nacional”.

Una vez celebrado el Congreso y elegido el único candidato que se presentó, Rajoy formó un nuevo equipo para gobernar del PP en el que destacaron nuevos nombres como Soraya Sáenz de Santamaría o María Dolores de Cospedal. “Evidentemente, -manifestó la líder del PP madrileño-, yo no he sido escuchada en la configuración del equipo” y, en alusión a Gallardón que meses antes había declarado ser el “verso suelto” del PP de aquel momento, Aguirre declaró: “Ahora soy yo el verso suelto del poema”.

El nuevo PP era muy diferente del anterior: sin Acebes, sin San Gil... nuevas caras, nuevos discursos… Aguirre dijo que en el equipo elegido por Rajoy “echaba de menos a mucha gente importante del partido que falta por integrar”, entre la que incluye a aquel sector crítico con la gestión y planteamientos del PP que se forjó en Valencia: su vicepresidente, Ignacio González, Juan Costa, Gabriel Elorriaga, María San Gil, Manuel Pizarro e Ignacio Astarloa, entre otros.

En aquel momento, indicó también, que el nuevo equipo deberá luchar por “los que hoy no están” y por ser “un partido integrador, en lugar de empeñarnos en gustarles a nuestros adversarios, políticos o mediáticos”.

Han pasado 16 meses de aquel Congreso y desde entonces, los escándalos que le afectan se han ido sucediendo. Primero se vio afectado por el caso del espionaje en Madrid que volvió a enfrentar a la presidenta de la Comunidad y al alcalde de la capital. Después, llegó el caso Gürtel, que le está haciendo pasar uno de los peores momentos de su historia. La postura de Aguirre con respecto a cómo debe actuar el PP en este asunto se ha alejado de la de Francisco Camps y Mariano Rajoy. Ella exigió los imputados del sector madrileño de la trama corrupta abandonar la directiva del partido y sus escaños en la Asamblea de Madrid. Mientras, Rajoy y Camps apostaron por defender la presunción de inocencia de los implicados sin tomar medidas internas. La comparación de estas dos actitudes ha transmitido, según los analistas, una imagen más contundente de la presidenta para afrontar el problema, frente a la lentitud y falta de decisión de Rajoy.

Año y medio después de aquel crítico Congreso de Valencia, Rajoy se enfrenta con el caso de Caja Madrid a otra polémica con Gallardón y a Aguirre de protagonistas. Según informaron hace unos meses fuentes del PP a la agencia EFE, Rajoy asiste a las continuas “peleas madrileñas” con “preocupación” y “enfado” pues la imagen de su partido se ve resquebrajada cuando hay esperanzas para ganar al Gobierno en las próximas elecciones ante su gestión de la crisis.

Básicamente, “la imagen del partido está dañada” y las posibilidades de inquietar al Gobierno están muy mermadas. Esto es lo que, según estas fuentes, más preocupa a Rajoy. Pero, “lo que más le cabrea” es transmitir una “apariencia cainita” y, cómo no, una debilidad en su liderazgo.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.