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No al "truco o trato"

domingo 01 de noviembre de 2009, 19:39h
Un gran obispo, José Sánchez, ha dicho “no al truco o trato”, o lo que es lo mismo la fiesta pagana de Halloween para los que la inventaron. Aquí, ayer celebramos el día de Todos los Santos y hoy el de los Difuntos.

El pasado viernes día 30, José Sánchez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara ha cumplido 75 años y ya ha presentado como es preceptivo su renuncia al Papa. Dejará la diócesis cuando Benedicto XVI lo crea conveniente, aunque a algunos les gustaría que fuese inmediatamente. Sobre todo porque habla muy clarito, como ha hecho con la fiesta de Halloween.

Sánchez o Don José, de las dos formas le gusta que le llamen, Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones desde marzo de 2005, nació el 30 de octubre de 1934 en el seno de una familia numerosa de agricultores, en la localidad salmantina de Fuenteguinaldo, de la diócesis de Ciudad Rodrigo, en la que se ordenó sacerdote el 5 de abril de 1958, y a la que perteneció durante 22 años, veinte de ellos en Alemania, donde fue capellán de emigrantes españoles y donde realizó los cursos de doctorado en Teología y fue miembro del Sínodo de la diócesis alemanas. En enero de 1980, Juan Pablo II le nombra obispo auxiliar de Oviedo y once años más tarde el Papa le traslada como titular a la diócesis que ahora deja. Presidió entre 1988 y 1993 la Comisión Episcopal de Migraciones, cargo al que regresó hace cuatro años. Su actuación más “estelar” dentro de la Iglesia Española fue entre 1993 y 1998, cuando fue Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, de la que también fue portavoz. Mantuvo y mantiene una gran relación con los informadores, y tal vez por eso fue elegido para ser Presidente de la Comisión de Medios de Comunicación Social de la CEE desde 1999 hasta el 2005.

Un gran obispo y un gran hombre de Iglesia que nunca se ha plegado a imposiciones, vinieran de donde vinieran. Un sacerdote, sobre todo, que sabe y ha sabido escuchar y en muchísimas ocasiones aconsejar. Vivió, como Secretario General de la CEE, el paso del PSOE al PP en 1996, y me consta que a políticos de ambos partidos supo ponerles en su sitio cuando hizo falta. El pasado año, ante las declaraciones de varios socialistas, poco antes de las elecciones generales, manifestó textualmente: “Han dicho de nosotros cosas terribles. Nos han insultado con los peores epítetos que hay en el peor de los diccionarios. Le digo al Presidente Zapatero, que por favor, no utilice a los obispos para agitar a las masas. No es bueno para el país. En un mitin de campaña electoral, hacer chacota de los obispos recabando el aplauso de gente entregada puede tener efectos perjudiciales para el equilibrio del país”. No le faltaba razón a Don José, pues este pasado verano ya hemos visto consecuencias con el intento frustrado de la quema de un templo en Majadahonda y con las pintadas de Barcelona: “la mejor Iglesia que ilumina es la que mejor arde”.

Gracias monseñor Sánchez por todo. Gracias en nombre de los periodistas y sobre todo siga conservando su gran sentido del humor y sus denuncias permanente como la última sobre la fiesta anglosajona de Halloween-que en inglés antiguo significa víspera santa-, con la que, según el ya obispo dimisionario de Sigüenza-Guadalajara, “se puede correr el riesgo de que a impulsos de comercio, el consumo y la moda, se desplacen costumbres cristianas como la devoción a los santos y la oración por los difuntos”.

Lo que sucede es que los tiempos marcados por Zapatero están para “un truco o un trato”. Y estos no solo pasan el 1 o el 2 de noviembre, sino todos los días.
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