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Rajoy a lo Aguirre

domingo 01 de noviembre de 2009, 23:31h
Los líderes son personas de éxito que, entre otras virtudes, deben saber qué decisión tomar en el momento adecuado, cómo imponerse y ejercer la autoridad de su grupo con mano de hierro y guante de seda y, sobre todo, actuar.

Mariano Rajoy es un político con grandes cualidades. Es reflexivo, analista, prudente, paciente... Pero no bastan. Cuando surge un problema interno, lo que los votantes esperan es que el líder de su partido lo resuelva rápido, pero Rajoy prefiere esperar... siempre espera. Y el resultado es desastroso.

Hace semanas que colea el pulso entre Aguirre y Gallardón sobre quién sustituirá a Blesa en Caja Madrid. La madrileña quiere a Ignacio González y Rajoy, a Rato. Y por los días que han pasado desde que se destapó este asunto tenemos chascarrillo para rato.

La pasada semana, también asistimos al lamentable espectáculo provocado por las declaraciones de Cobo en una entrevista que publicó El País el lunes. En ella, la mano derecha del alcalde de Madrid insultaba a Esperanza Aguirre, compañera de partido, y la reacción esperada por casi todos era evidente: llamar al orden a Cobo y zanjar el asunto lo más rápido posible para no abrir de nuevo ese cajón de los truenos en el que Gallardón, Aguirre y Rajoy esconden sus rencillas políticas y personales. Si Rajoy hubiese actuado rápido, si hubiese impuesto su autoridad el asunto no hubiese ocupado las portadas de los periódicos en los días sucesivos y su gestión y la situación del PP no se discutirían. Al menos, no en este momento. Pero Rajoy decidió esperar y enviar a De Cospedal a mediar, por llamarlo de alguna manera, porque lo que hizo fue un cóctel letal al proponerle a la presidenta madrileña un castigo ejemplar a Cobo a cambio de que deje de dar la lata en el asunto de la presidencia de Caja Madrid. Resumiendo, que ni lo uno ni lo otro, ninguna solución hasta el momento y la tensión va en aumento mientras los días pasan. Porque Aguirre no es como Rajoy sino todo lo contrario, no se calla una y está en todas partes respondiendo, cuando se le pregunta, a los medios que le consultan.

Y para colmo, el foco valenciano de esta gran crisis que sufre el PP se aviva. Camps nombró a un sustituto de Costa sin contar con la aprobación de los barones provinciales. Rajoy le ordenó que solucionara la crisis antes del próximo martes aunque, por otro lado, ha pedido a los dirigentes de la Comunidad Valenciana (sin contar con Camps) cinco posibles nombres para ocupar el puesto de Costa. Este lunes, Camps ha convocado al Comité Ejecutivo regional para introducir cambios en el organigrama y el martes se presentará ante Rajoy. También saldrá en las portadas.

Lo que menos necesita el PP en estos momentos es seguir regalando titulares mientras el PSOE disfruta del espectáculo y de la cortina de humo que nos tiene a todos tan entretenidos. Tanto, que entre duelos políticos, Gürteles, Santas Colomas de Gramenet, muertos vivientes y este calor inusual en pleno mes de noviembre ya nadie habla de la crisis en el aperitivo, ni del paro, ni de que el déficit se ha cuadruplicado en un año, ni de que la venta de la píldora del día después se ha multiplicado por cuatro desde que se vende sin receta, ni de tantas otras cuestiones que van a cambiar, que ya están cambiando nuestras vidas. Esperemos que Rajoy, el líder del PP, del mismo partido que aventaja al PSOE en intención de voto en las encuestas, por fin reaccione. Porque eso es lo que necesitamos, a un hombre de acción, a un líder prudente pero eficaz, a un Rajoy a lo Aguirre y a lo Gallardón.
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