www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Todos debemos preservar los bosques

lunes 02 de noviembre de 2009, 20:37h
Los bosques deben ser preservados porque son una garantía para todos, vivamos donde vivamos en este planeta, de contención del calentamiento global. Por esta razón es grave que la deforestación está aportando un 20 por ciento a la emisión total de dióxido de carbono.Es importante señalar que existe aquí una cuestión de justicia distributiva, ya que los grandes bosques fueron ya talados en los países industrializados y existen hoy únicamente en el mundo en desarrollo (África, América Latina y Asia Pacifico). Si se pretende, como reclaman muchas organizaciones ambientalistas en los países avanzados, que estas naciones pobres renuncien a nuevos desarrollos productivos que les generan ingresos y empleos, es necesario implementar mecanismos de financiamiento que las compensen por este renunciamiento. Al fin y al cabo, si todas las naciones, incluidas las desarrolladas que destruyeron sus bosques después de la Revolución Industrial, se apropian de los beneficios que los bosques aportan por ser potentes sumideros de dióxido de carbono es razonable compensar por este beneficio global y que alcanza a todos. Pero hoy no existe ningún mecanismo financiero global para defender el bosque, por esto es necesario que en una nueva versión del Protocolo de Kioto se puedan emitir bonos verdes a favor de quienes preservan el bosque y pierden así una alternativa agropecuaria. La deforestación equivale a un Portugal cada año. El bosque disminuye un 5 por ciento por década y las consecuencias son graves: la liberación a la atmósfera de 3000 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. Pero si avanzan razonables propuestas de establecer un gravamen universal a las energías contaminantes (carbón, petróleo y gas en este orden de daño ambiental) habría suficientes recursos financieros para preservar las grandes masas forestales, particularmente en las regiones tropicales.

Un quinto de las emisiones mundiales de CO2 proviene de la deforestación, lo interesante es que la reducción de estas emisiones tendría bajo costo. En América Latina se desmontan bosques tropicales para crear pasturas cuyo valor anual es de unos pocos cientos de dólares la hectárea, mientras que se liberan 500 toneladas de CO2 por hectárea. Ello implica, un costo de reducción de la emisión de CO2 inferior a un dólar por tonelada. Cuando se toman en cuenta otros usos de la tierra aún más rentables, el costo de reducción de la contaminación sigue estando por debajo de los 3 dólares/tonelada de CO2. Mientras tanto, los miembros de la Unión Europea han llegado a pagar más de 20 dólares por tonelada. Quienes hoy deforestan están destruyendo bienes que retienen carbono cuyo valor anual por hectárea oscila entre 1.500 dólares y 10.000 dólares, para crear pasturas que apenas aportan 200 a 500 dólares. Sin embargo, los mercados de carbono, surgidos a raíz del Protocolo de Kioto y el plan de comercio de emisiones de la Unión Europea no recompensan la disminución de emisiones por la deforestación evitada. No se ha sacado aún partido de esta oportunidad debido a la envergadura de los recursos financieros involucrados.

Hay que avanzar hacia un sistema de incentivos financieros, para que los países en desarrollo puedan reducir las emisiones de CO2 provocadas por la deforestación. Los países podrían cumplir requisitos sobre la reducción de las emisiones de CO2 financiando en parte programas orientados a reducir la deforestación. Los países en desarrollo recibirían así pagos vinculados a sus reducciones de la deforestación. Así se terminará con la situación actual, en la cual se reclama a países pobres que no deforesten perdiendo la oportunidad de tener un uso alternativo rentable financieramente de su tierra. Muchos de los que reclaman hasta ahora no pagan un centavo por la captura de gases contaminantes de los grandes bosques. La expansión del mercado de los bonos verdes incluyendo la preservación forestal, no solo aliviara la pobreza mundial sino que también será altamente eficaz en el esfuerzo colectivo por la mitigación climática. Esperemos que en Copenhague se pueda avanzar en este sentido.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios