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El año que cambió el mundo

sábado 07 de noviembre de 2009, 16:42h
El nuevo libro del gran historiador Felipe Fernández-Armesto, 1492: the Year the World Began (“1492: el Año en que el Mundo Empezó”), publicado por HarperOne y que salió a la venta la semana pasada, nos hace un gran favor en recordarnos que la globalización, tan cuestionada a raíz de la crisis actual, empezó cuando un navegante español, ambicioso de ganar estatus social, cruzó el Atlántico y descubrió América.

En las elegantes palabras de Fernández-Armesto, el descubrimiento “puso en contacto al Viejo Mundo con el Nuevo y unió civilizaciones antes alejadas para el conflicto, el comercio, el contagio y el intercambio cultural. Consiguió un sistema mundial real en el que los acontecimientos de cualquier lugar resuenan juntos en un mundo interconectado, y en el que los efectos del pensamiento y los hechos cruzan los océanos como sacudidas provocadas por el aleteo de una mariposa”

Hasta 1492, era impensable que Occidente – unas pocas tierras en la parte pobre de Eurasia – pudiera competir con China o India. La ruptura atlántica hizo que los antiguos centros de poder, como China, India y parte del Islam pasaran a un segundo planto y la irrelevante Europa Occidental y el Nuevo Mundo ocupasen esa hegemonía. Hoy, la historia ha dado otro giro, como suele ocurrir, y el balance de distribución global de poder y riqueza esta moviéndose hacia estos dos países y Asia en general.

En lugar de concentrar sobre Colón (el autor publicó una biografía del navegante en 1991) Fernández-Armesto adopta, como siempre, una posición mucho más original y ofrece la historia global de un solo año. Comienza con el Reino de Granada el 2 de enero (cada uno de los 10 capítulos tiene una fecha especifica), cuando fue conquistado por los Reyes Católicos. Salvo por las conquistas Otomanas, no surgió ningún estado de mayoría musulmana en Europa tras la conquista de Granada hasta la creación de Albania en 1925 después de la caída del Imperio Otomano. Esto hizo posible, aunque no sea convincente para el autor, la cultura de la Europa Cristiana.

Luego el libro se centra en Timbuktu y los esfuerzos del Islam en África, la expulsión de España de los judíos que se negaron a ser bautizados en la fe cristiana y su andadura por el mundo Mediterráneo y visitamos la Florencia de Lorenzo el Magnifico y la Roma corrupta de Alejandro Borgia, además de Rusia, China, Japón, Corea y las sociedades indígenas de las Americas.

Este gran tour está enriquecido con muchos detalles de la época. Nadie escribe historia global mejor que Fernández-Armesto: si alguien lo duda, que lea su fantástico tomo The World publicado en 2007 por Prentice Hall.

El libro empieza y termina con las profecías hechas en 1491 en la cristiandad que advertían que el mundo iba a terminar en 1492. No hubo un Apocalipsis, pero si cambió el mundo. En este sentido las profecías acertaron.

En un interesante epilogo, Fernández-Armesto, de padre español y madre inglesa, ofrece sus puntos de vista sobre historia que “nunca se encamina por mucho tiempo en una única dirección” porque “a menudo cualquier mínimo acontecimiento casual es el responsable del inicio de un gran cambio”. Así ocurrió un 12 de octubre de 1492 y un 11 de septiembre de 2001 con la declaración de una guerra en contra del mundo que Colón ayudo a crear.
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