La historia de David Kepesh desde que conoce a Consuela la relata él mismo a través de profundas observaciones en las que descubrimos a un escritor carismático y seguro de si mismo, que va haciéndose cada vez más vulnerable a medida que se enamora de Consuela, una de sus alumnas.
Ben Kingsley interpreta al profesor que vive su acercamiento a la vejez como un obstáculo insalvable para su relación con Consuela y aporta al personaje su gran maestría y precisión. El actor está insuperable en las escenas en las que prefiere refugiarse en su abrumadora soledad que lanzarse a una historia que él siente que podría hacerle sufrir. Su personaje opta por el sufrimiento para evitar el sufrimiento, y su actuación es tan creíble, que deja fuera cualquier tentación de emitir juicios finales. El miedo a que la historia con Consuela finalice cuando ella encuentre a un hombre más joven, se convierte en un miedo insuperable que sabotea el amor que la mujer le ha demostrado con creces. Penélope Cruz evoluciona bien con su personaje y aporta la fuerza que Consuela tiene que demostrar en la película.

Pero además, "Elegy" explora otro tipo de "amores" a través de las relaciones que el protagonista tiene con los demás personajes de la cinta. Con su hijo, la relación es de incomprensión mutua aunque a veces intenten acercarse. Sin embargo, existe siempre un abismo construido por el rencor que el hijo, que se siente abandonado por su padre desde que era pequeño, demuestra todavía en sus encuentros.
Además, el profesor mantiene una relación de más de veinte años con una mujer independiente que sabe que no le puede pedir nada. Se ven cada tres semanas y alivian su mutua soledad con comprensión y cariño, aunque sin verdadero amor ni, por supuesto, entrega. Pero sin duda la mejor de todas las relaciones que Coixet explora, es la de Kepesh con su mejor amigo, otro bohemio cínico pero profundamente sensible, interpretado por Dennis Hopper, con quien tiene las conversaciones de mayor interés y autenticidad de toda la película.