54 civiles con formación militar
Trece pesqueros españoles zarparán hoy con agentes privados
viernes 13 de noviembre de 2009, 17:22h
Este viernes han abandonado España rumbo al Golfo del Adén. Un total de 54 agentes de seguridad privada han sido trasladados en un avión de las Fuerzas Armadas a las Islas Seychelles donde les esperan 13 pesqueros con pabellón español. ¿Cómo son estos hombres enviados para repeler cualquier agresión pirata en aguas del Índico?
A raíz de los secuestros de los atuneros “Playa de Bakio” y “Alakrana” y del espectacular crecimiento del “terrorismo marítimo” en la zona del Cuerno de África en la que tan sólo durante el 2008 se produjeron 293 ataques piratas, la legislación ha tenido que ser modificada en busca de mayor seguridad. La gravedad del problema ha obligado los armadores y los ministerios de Defensa, Interior y Medio Marino a tomar medidas que, en principio, no estaban contempladas e, incluso, antes podrían ser consideradas inviables.
Gracias a la presencia militar de la Operación Atalanta, se han podido evitar secuestros y detener a numerosos piratas pero el un teatro de operaciones es enorme: 700 millas de longitud y 1.500 millas de costa.
El refuerzo llega ya este sábado gracias a los 54 agentes de seguridad privada que han sido trasladados este viernes desde el Aeropuerto de Alicante al de Port Victoria de las Islas Seychelles en un avión Boeing 707 del 47 Grupo de la Fuerza Aérea Española.
Los seleccionados para repeler desde abordo cualquier ataque pirata son españoles, jóvenes, fuertes y con una buena formación militar. Todos ellos, por supuesto, son civiles. Según el presidente de la Asociación Española de Escoltas, Vicente de la Cruz, estos hombres tienen experiencia en armamento y seguridad, poseen una gran fortaleza física y psicológica y deben estar preparados para un duro trabajo que implica muchas horas de soledad y que realizarán en un ámbito reducido.
En equipos de cuatro embarcarán en 13 atuneros de pabellón español que les esperan en Puerto Victoria de las Seychelles. Serán unos más dentro de la dotación de los buques.
En el avión militar que les ha llevado al Índico va con ellos su herramienta de trabajo más importante, el armamento militar adecuado para responder al de los piratas. Gracias al cambio de la normativa, los agentes podrán utilizar armas de fuego de calibre igual o superior a 12,7 milímetros, que utilicen munición con vaina de ranura en el culote y no de pestaña o reborde. También pueden usar armas de fuego con munición de 5,45 por 39,5; 5,56 por 45; 7,62 por 39; y 7,62 por 51 NATO.
Antes de partir al Índico, los agentes seleccionados han realizado un intenso curso impartido por Defensa. A lo largo de esta semana, el campo de tiro de la Algameca de la Base Naval de Cartagena ha recibido a un grupo de 71 civiles a los que instructores de la Armada les han enseñado a manejar este armamento. Las empresas de seguridad se han quejado, sin embargo, que esta formación ha sido corta y de no haber entrado en cuestiones tácticas.
La Asociación Española de Escoltas ha impartido también un curso en la localidad catalana de Amella de Mar en el que se ha querido preparar a los agentes en un duro entrenamiento que "les exige lo que luego van a tener que afrontar en una situación de tensión", ha explicado su presidente, Vicente De la Cruz.
¿Cómo y cuánto pueden utilizar el armamento?
Los vigilantes armados cumplen la ley sólo si pertenecen a empresas de seguridad de ámbito estatal y embarcan en buques mercantes y pesqueros de pabellón español que naveguen en aguas peligrosas como las del Índico.
Podrán emplear estas armas, sí, pero están obligados a hacer un “uso limitado” de ellas con el “único objetivo de la prevención y disuasión eficaz de posibles ataques, pudiendo ser utilizadas en caso de necesidad como medio de defensa para repeler agresiones armadas de forma adecuada y proporcional".
Vicente de la Cruz especifica que "en legítima defensa tenemos autorización para disparar, pero primero tendremos que avisar y si no reaccionan habrá que hacer un fuego real".