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Fulbright: 50 años en España

William Chislett
sábado 14 de noviembre de 2009, 15:57h
Hace 50 años los primeros españoles en ganar becas del Programa Fulbright llegaron a los Estados Unidos para estudiar en las mejores universidades y centros de investigación del mundo. Cruzar el Atlántico entonces desde una España pobre, reprimida y autoritaria era como visitar otro planeta más que otro país. De hecho, algunos de los “Fulbrighters” llamaron a su experiencia “interplanetaria.”

Desde 1959 hasta 2009 4.240 becarios españoles y 2.420 becarios americanos han podido continuar sus estudios en Estados Unidos y España, respectivamente, gracias a la Comisión de Intercambio Cultural, Educativo y Científico entre España y los Estados Unidos, y se han invertido $275 millones, de los que el 50% corresponden al Gobierno de Estados Unidos y el otro 50% a fuentes españolas, sobre todo al Gobierno y, en menor medida, al sector privado y a algunas comunidades autónomas, que han empezado a contribuir desde 1999.

Esta Comisión ha jugado un papel muy importante en las difíciles relaciones entre los dos países, en particular durante la última parte del régimen del General Franco cuando actuaba como una especie de contrapeso al Pacto de Madrid (firmado en 1953 durante la Guerra Fria) bajo el cual Washington estableció bases militares en España y apostó por apoyar implícitamente la dictadura por razones geoestratégicas, intensificando el anti-americanismo entre la generación que luego hizo la transición. El Pacto era un matrimonio de conveniencia entre una España aislada y Washington. El Senador Demócrata J. William Fulbright, fundador del Programa, no apoyó el establecimiento de las bases en España.

Las desafortunadas palabras del Secretario de Estado Alexander Haig, después del golpe del 23-F en 1981, llamándolo “un asunto interno de España”, solo confirmó la creencia de los demócratas de que la Administración americana anhelaba la cómoda relación que disfrutó durante el régimen de Franco y daba poca importancia a la suerte que pudiera correr la joven democracia española.

Según un informe interno de EE UU, elaborado en 1956, el propósito del Programa era “hacer que los españoles confiaran en la capacidad de Estados Unidos para liderar y defender al mundo de la amenaza comunista, a través de un mayor conocimiento de su historia, cultura, economía y técnicas científicas.”

Más que esto, creo, las becas Fulbright en sus primeros años permitieron a muchos de los mejores cerebros españoles en un amplio espectro de áreas de conocimiento conocer de primer mano una sociedad, que, en palabras del historiador Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla, autor de un excelente e informativo libro para conmemorar el cincuentenario (“Viento de Poniente”) “recogía valores muy diferentes de aquellos impuestos en la España de esos tiempos sobre tolerancia por la diversidad, la franqueza, la competición o la innovación.” La experiencia dejó profundas huellas en los “Fulbrighters” españoles, y el Programa permitió a los americanos entender España – un país generalmente ignorado salvo por su derrota en la guerra de 1898 – mejor. En la primera convocatoria de estadounidenses que vinieron a España, en 1960, estaban, entre otros, los historiadores Gabriel Jackson y Edward Malefakis.

Durante estos 50 años se ha creado una enorme red informal de contactos que ha sido y sigue siendo muy útil para los dos países. Como era de esperar, un número significativo de becarios Fulbright españoles han alcanzado posiciones de liderazgo, tanto en el sector público como en el privado. Probablemente, el más distinguido de estos becarios sea Javier Solana, un profesor de Física del estado sólido, quien, en su época universitaria, era muy critico con la OTAN y años más tarde se convirtió en su Secretario General y luego Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea. Otro “Fulbrighter” es Miguel Sebastián, Ministro de Industria.

¡Chapeau a esta iniciativa que le hace tanta falta a España, pues aún no tiene ninguna universidad entre las 150 primeras del mundo en el famoso listado de la Universidad Jiao Tomg de Shanghai!

William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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