El presidente Ben Ali estaría hospitalizado
Vacío de poder en Túnez
lunes 30 de noviembre de 2009, 21:43h
El presidente tunecino Zine el Abidine Ben Ali habría sido hospitalizado de urgencia, según fuentes de la oposición tunecina en París recogidas por el periódico digital Bakchich. El viernes 27 por la noche la enfermedad que sufre el jefe de Estado de Túnez se vio agravada bruscamente, lo que obligó al médico personal del mandatario a pedir su traslado a un hospital en Europa, presumiblemente en Alemania.
El presidente tunecino, Ben Ali, podría estar hospitalizado, según fuentes de la oposición tunecina en París recogidas por el periódico digital Bakchich. Ben Ali se vio obligado a suspender el viaje oficial de los Reyes de España a Túnez unos días antes, debido a una "dolencia en la laringe", según el parte médico oficial. Varios medios de la oposición aseguran, sin embargo, que sufre una enfermedad cancerígena por la que viene siendo tratado regularmente en Europa en los últimos tiempos.
La noticia está siendo mantenida en secreto por las autoridades de Cartago, debido a la situación política extremadamente delicada que atraviesa el país. Las continuas violaciones de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como el encarcelamiento por seis meses del periodista crítico con el régimen Taufik Ben Brik, el acoso contra otros profesionales de los medios de comunicación como Sihem Bensedrine, Jemais Chammari, Kamel Yendoubi, Moncef Marzuki o Ahmed Bennur, y las detenciones arbitrarias de estudiantes y de profesionales, así como el férreo control de los medios de información y la censura de blogs y de páginas web, han puesto a Túnez en el punto de mira de las organizaciones internacionales de derechos humanos y de varios gobiernos occidentales.
En estas condiciones, la ausencia del presidente en la escena pública, y la falta de mecanismos claros de sustitución en la cúspide del poder, han empujado a su entorno a ocultar su hospitalización.
La delicada situación política en Túnez se agrava, si cabe, por la necesidad de designar un nuevo primer ministro antes de fin de año. En efecto, Mohamed Ghanuchi, el actual jefe de gobierno, debe ocupar su puesto en una importante fondo de inversiones de los Emiratos Árabes Unidos a partir del 1 de enero de 2010.
Para sustituir a Ghanuchi se barajan varios nombres. El sector afín a la esposa del mandatario, Leila Ben Ali, que goza de un poder creciente, quiere entronizar al actual ministro de Exteriores, Abdelwahab Abdalá, como primer ministro. Éste, junto al consejero especial del presidente y su portavoz, Abdelaziz Ben Dhia, son partidarios de enmendar la Constitución y proponer un vicepresidente, que no sería otro que la esposa de Ben Ali, para que se haga cargo de la jefatura del Estado en caso de vacante. Otros sectores del poder, como el actual titular de Defensa, Kamel Morjane, que goza del apoyo de la Administración de Barack Obama, son partidarios de hacer jugar a las instituciones el papel que les confiere la Carta Magna, lo que supondría, en caso de vacío de poder, la convocatoria de elecciones anticipadas. El presidente Ben Ali parece más dispuesto a encumbrar a Morjane en detrimento de las ambiciones del clan que dirige la primera dama, Leila Ben Ali.
La fragilidad del equilibrio de poder en Túnez es una fuente importante de inestabilidad. Cuando en 1987, el actual presidente Ben Ali derrocó a Habib Burguiba por llevar el país "a la deriva", prometió respetar y hacer avanzar la democracia y los derechos humanos en el país. "El pueblo tunecino –dijo en la proclama de asunción del poder– está maduro para tomar el destino en sus manos". Veinte años más tarde, y ante el posible vacío de poder que crea la ausencia del presidente, parece haber llegado el momento de asumir esas responsabilidades, estiman unánimemente diferentes sectores de la oposición.