Imprescindibles refuerzos para Afganistán
jueves 03 de diciembre de 2009, 02:36h
Cuando el último soldado norteamericano abandone Kabul, habrán pasado más de diez años desde que se inició la operación militar internacional que tenía por objeto restaurar la democracia en el Afganistán de los talibanes. Muchas han sido las víctimas -sobre todo estadounidenses- sufridas por el contingente allí destacado y más todavía los afganos que han perdido la vida en un conflicto que dura ya demasiado tiempo. Tanto, que el presidente Obama, cumpliendo una promesa electoral, ha puesto fecha al inicio de la retirada americana de Afganistán: 2011. Eso si, hasta entonces llegarán al país asiático un refuerzo de 30.000 soldados, en consonancia con las peticiones realizadas por el mando militar conjunto, habida cuenta de las carencias existentes allí.
Estados Unidos está llevando una carga excesiva. Lo que se juega en Afganistán es la libertad y la seguridad a nivel mundial. Así, lo ideal sería que la comunidad internacional hiciese un mayor esfuerzo -no sólo económico sino, sobre todo, humano- en una guerra contra un enemigo que puede atacar en cualquier parte del mundo, aparte de Afganistán. No se entiende, por tanto la negativa francesa y alemana a la hora de enviar más tropas. Tampoco las reservas de otros muchos países que aplauden los resultados obtenidos en Afganistán, pero miran hacia otro lado cuando se trata de colaborar. Por lo mismo, debe reconocerse positivamente la decisión responsable del Gobierno español. Eso es tener sentido de Estado, aun a costa de la política de encuestas.
Este esfuerzo es un deber y merece la pena, máxime, cuando la situación parece estar empezando a cambiar a nivel social, con un Karzai presionado para acabar con la corrupción. Es precisamente en este aspecto donde el anuncio de Obama puede haber originado una reacción tan necesaria como esperada: el saber que a partir de 2011 se empezará a plegar el paraguas militar norteamericano hará que las autoridades afganas empiecen a hacer los deberes en lo que a lograr un funcionamiento administrativo razonable se refiere. Si Obama consigue esto último, la victoria militar está mucho más cerca. De momento, va por buen camino.