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el primer español en llegar a la nba

Veinte años del adiós a Fernando Martín

domingo 06 de diciembre de 2009, 21:11h
El pasado 3 de diciembre se cumplieron 20 años del fallecimiento de Fernado Martín. En su día fue el primer europeo en dar el salto a la NBA, después de marcar una época en el Real Madrid y en la Selección. No triunfó en América pero marcó el camino que años más tarde seguirían Gasol y compañía. Aquella aciaga tarde de diciembre murió el jugador pero nació el mito.
Este sábado, la ACB rendirá su particular homenaje a la figura de Fernando Martín durante el partido que disputarán el Real Madrid y el Power Electronics Valencia. En el minuto diez, coincidiendo con el final del primer cuarto y con el dorsal que lució en su carrera, el partido se parará en el denominado “Tiempo muerto en honor a Fernando Martín”. En ese momento se emitirán imágenes de la carrera del jugador a través del videomarcador de Vistalegre. Esta es la particular manera con la que la liga española rendirá tributo al jugador que construyó los cimientos del puente entre España y la NBA.

Fernando Martín Medina nació el 25 de marzo de 1962 en Madrid. Era el tercero de cuatro hermanos (el menor, Antonio, también se dedicó al baloncesto). Estudió con los Hermanos Maristas en el colegio San José del Parque, donde desarrolló su pasión por el deporte. Destacó en todo lo que practicó: fue cinco veces campeón de Castilla de natación (nadaba 12.000 metros diarios como entrenamiento a los diez años), destacó en judo, tenis de mesa y balonmano (se rumoreó un posible fichaje por el Atlético de Madrid). A los quince años, Mariano Bartivas le metió en el mundo del baloncesto.

En 1978, con 16 años y 1,98 metros de altura entró en los juveniles del Estudiantes de Pablo Casado. Ese mismo año, Aíto García Reneses lo llamó para la selección española júnior. Y en la temporada 79-80 entra en el primer equipo estudiantil de la mano de Jesús Codina. Pero no es hasta el año siguiente cuando da el salto a la fama. El Estudiantes queda subcampeón de Liga por detrás del Barcelona con un quinteto que figura en la memoria de todos los “dementes”: Vicente Gil, López Rodríguez, Alfonso del Corral, Fernando Martín y Slab Jones. El 13 de mayo de 1981, debutó con la Selección absoluta en Burdeos frente a Francia.

Al terminar esa mítica temporada, el Real Madrid fichó a Fernando Martín por diez millones de pesetas arrebatándoselo a un Juventut que ya tenía un acuerdo con el jugador. En su primer partido con los blancos, en el mundialito de Sao Paulo, y casi sin conocer a sus compañeros, Martín logró 50 puntos frente al campeón australiano. El Madrid conquistó ese título, el primero en la larga lista de Fernando Martín.

En 1982, España logró el cuarto puesto del Eurobasket y “La Gazzetta dello Sport” le nombró cuarto mejor jugador por detrás del yugoslavo Kikanovic, el soviético Mishkine y el italiano Marzoratti. En las 72 veces que vistió la elástica nacional obtuvo 50 triunfos y 22 derrotas, anotando 998 puntos con un promedio de 13,8 por encuentro. Su partida a Estados Unidos frenó su progresión con la Selección, que con él nunca bajó del quinto puesto en ningún torneo y consiguió la plata en el Eurobasket del 83 y la cumbre del baloncesto español hasta la llegada de la generación de los “junior de oro”: la plata olímpica en Los Ángeles ´84.

El “conquistador” que abrió la senda americana
En 1985 Fernando Martín decidió que Europa se le había quedado pequeña. Quería demostrar lo que era capaz de hacer y no había mayor reto para un jugador de baloncesto que derrumbar el muro de la NBA, inaccesible en ese momento para cualquier europeo. Sólo un búlgaro, Glouchkov, había logrado entrar en la mejor liga del mundo, pero pasando por la universidad. Martín no estaba dispuesto a eso. Ese año, se presentó al draft y salió elegido en el puesto 38 de la segunda ronda por los Nets gracias a la amistad de su agente, Miguel Ángel Paniagua, con un ejecutivo de la franquicia, Al Menéndez. Los Nets no formalizaron ningún contrato y traspasaron sus derechos sobre el español a los Trail Blazers de Portland. Así pues, el salto se aplazó hasta 1986, cuando Martín firmó un contrato por 16 millones de pesetas.

El 26 de octubre de 1986 llegó el día. Los Blazers jugaban contra los Sonics y sólo tres periodistas españoles estaban presentes: Sixto Miguel Serrano, Manolo Lama y Fernando Laura. Fernando Martín jugó dos minutos y dos segundos gracias a que el departamento de prensa quiso tener un detalle con los periodistas llegados del otro lado del Atlántico.

No fue un año fácil para Martín. El entrenador, Mike Schuler, no contaba con él. Martín estaba solo, echaba de menos España (Portland es la segunda ciudad más lluviosa de Estados Unidos después de Seattle), y las lesiones le acosaban. Su paso por la NBA se resume en 25 partidos, 147 minutos, 22 puntos, 28 rebotes, 9 asistencias y 24 faltas. Una de las anécdotas de su paso por Portland fue el hecho de que obligó a serigrafiar la tilde de Martín en su camiseta.

Su retorno al Real Madrid fue sonado. El club blanco pagó por él 102 millones de pesetas y cobraba 96 millones al año. Los que le conocían dijeron que volvió cambiado, triste, aún más huraño de lo habitual. Quizás por lo que pudo haber sido y no fue, regresando a un baloncesto a una distancia sideral del profesionalismo americano. Se había codeado con colosos y regresaba a la mortal Europa. No ayudaba a su carácter introvertido el acoso de la prensa rosa motivado por su relación con Ana Obregón. Celoso de su intimidad, tampoco le gustó que la madre de su hijo Jan apareciera desnuda en una revista con él en brazos.

A pesar de ello, su palmarés deportivo seguía creciendo. El Madrid había conquistado la Copa Korac de 1988 y la Recopa de 1989. El propio Martín había confesado su deseo de dejar el baloncesto a los 30 años. Empezaba a ser feliz de nuevo. Su segunda etapa en el Madrid estuvo marcada por sus grandes duelos contra Audie Norris, pívot del Barcelona, y sus piques con su compañero de equipo Drazen Petrovic.

Una tarde del 3 de diciembre de 1989 el Real Madrid de baloncesto iba a disputar su partido de la liga ACB contra el CAI Zaragoza. Fernando Martín, lesionado, acudía al Palacio de los Deportes en su Lancia Thema. Minutos antes de comenzar el partido los jugadores se preguntaban dónde estaba Fernando. La noticia de que un jugador había sufrido un accidente mortal llegó al vestuario. Lolo Sáiz, mánager general del equipo blanco por aquel entonces, entraba en el vestuario. El partido se suspendió. Fernando Martín había fallecido en un accidente de tráfico.

El 5 de diciembre se celebró el entierro de Fernando Martín bajo la lluvia. Esa misma tarde jugaba el Real Madrid contra el PAOK griego. Jugadores, entrenadores y público nunca olvidarán ese partido. Al descanso, el Madrid perdía por quince puntos. Tras la reanudación el equipo blanco acabó ganando de 21. En el banquillo, en su butaca, reposaba su camiseta con un ramo de flores. El grito del público era “Sí, sí, sí, Fernando está aquí, Fernando está aquí”.

Ese fue el último partido de Fernando. Su dorsal fue retirado, la suya es la única camiseta del Madrid que reposa en lo alto del pabellón. Allí donde Fernando fue el primero en llegar. El techo que señaló Martín para que más de diez años después de su muerte Gasol, Rudy, Calderón y compañía lo dejarán atrás.

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