Papel del factor religioso en Oriente próximo y medio
viernes 11 de diciembre de 2009, 20:53h
El 28 de octubre del año en curso, tuvo lugar en un conocido hotel de Túnez-capital, el Foro titulado La buena vecindad religiosa: las religiones y las identidades en el seno del Mediterráneo.
Se trató de una convocatoria a la que no fueron ajenas la Fundación Ebert de Alemania, ALECSO, la Delegación de la Comisión europea en Túnez mismo y el IEMED barcelonés (Instituto de Estudios Mediterráneos). Es decir, hubo un respaldo institucional y financiero considerable a favor de la iniciativa del Foro, que correspondió al Semanario tunecino Realités.
Hubo de todo en las cuatro sesiones del Foro. Desde el wishful thinking de tónica concordatoria entre los países ribereños, hasta el lugar común -de sentido común a todas luces-, que apela a la herencia triple, judeo-cristiano-musulmana, que impregna las estructuras mentales de las sociedades ribereñas; incluso las de las ramas heterodoxas, cuando no agnósticos, que indefectiblemente le nacen al árbol monoteísta. Se repitieron algunos temas en el argumentario central de las sesiones del Foro, lo que -bien pensado- no era fácil de evitar; aunque se consiguió poner de relieve la naturaleza compleja de las religiones del Libro en tanto en cuanto la identificación religiosa individual, y social también, ha sido generadora de conflictos fuertes y duraderos entre pueblos y países judíos, musulmanes y cristianos. Piénsese, si no, en el contencioso israelo-palestino, cuyos últimos avatares de la era Obama nos han dejado más desanimados que lo hayamos estado con anterioridad.
Sión, o patria del religioso pueblo judío, ha venido siendo el principio legitimador del Estado de Israel desde Teodoro Herzl hasta alcanzar al gobierno actual del Likud con Benjamín Netanyahu. Nos encontramos, en este caso, con la legitimación religiosa como primera y ultima ratio de una sociedad y de un Estado que, de otra parte, no se puede argumentar que sea un crisol de praxis retrógrada.
Qué el factor religioso es de envergadura compleja, lo demuestra, por otra parte, la trayectoria del Irán contemporáneo desde 1979 en adelante.
Veamos. A partir de la revolución clerical que destronó al Sha de Persia en su momento, el Estado y los gobiernos iraníes no han dejado de apelar a la interpretación chií del Islam; o sea, a la aplicación de la Sharia en calidad de referencia canónica dirimidora de los conflictos jurídicos, judiciales, socio-políticos y consuetudinarios internos de cada sociedad musulmana. Y más allá de ser también la <>Sharia una suerte de ultima ratio de la República de los ayatollah en sus relaciones internacionales con los Estados vecinos (Israel, Turquía, Líbano, Iraq y Afganistán, muy en particular), el corpus religioso musulmán que ha ido configurando las instituciones de Irán es, además, el principio legitimador por excelencia de su razón de ser.
En palabras de conclusión final del Profesor Emérito Abdelmajid Charfi en el Foro de Túnez, “la buena vecindad no puede proceder (actualmente) de las instituciones sagradas que las hay en las tres religiones monoteístas”. El estado de los tiempos que corren, muy expuesto a las identidades múltiples de los ciudadanos, las religiones y las viejas naciones-estado, invalidan, en parte considerable, el valor legitimador de procedencia religiosa. De ahí que, como apuntara en la ocasión Abdelmajid Charfi, el legado judío, cristiano y musulmán en sus manifestaciones más dogmáticas, está muy expuesto a entrar en colisión con las exigencias más elementales de la sedicente modernidad. En concreto, con los derechos humanos que gobiernan, aunque venciendo obstáculos, el adecentamiento de la condición humana.
Aunque, según otra corriente de interpretación tres veces religiosa, no sea imposible del todo conseguir el mantenimiento de la identidad religiosa y, sin embargo, estar reconciliado con los tiempos modernos. Dos posturas que han sido sopesadas en el Foro de Túnez. La apuesta se ha iniciado desde hace algunos años. Lector, ¿por cuál apuestas tú?
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Historiador. Profesor emérito (UNED)
VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes
Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías
sobre España y el Magreb
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