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Los mil ojos de Cano

viernes 11 de diciembre de 2009, 21:38h
Andrés Amorós es un escritor, mayormente taurino que esta batiendo una marca de libros publicados que ya busca en el “guines”.
De casta le viene al galgo. Su padre, notario de Madrid, formaba parte de la cuadrilla del talento, la que seguía a todas las plazas de toros al número uno de entonces y número infinito de todos los tiempos: Luís Miguel Dominguín.

Esa selecta y gran minoría de seguidores estaba formando en gran parte por gente de alta posición, inteligencia probada y ensalzados por la sabiduría que da la edad. Les llamábamos “el frente de juventudes”. Para fotografiar cuantos acontecimientos se producía dentro de una plaza de toros. Siempre en el callejón, se encontraba Francisco Cano, Canito para el mundo de los toros. Mundillo que él observaba con los mil y un ojos: además de los dos de su vivas cara sumaba una enorme cantidad de maquinas y objetivos fotográficos. El resultado está en una ingente obra que se reparte entre los que fueron y siguen siendo sus amigos. Una selección enriquece el libro “mitos Cano” enriquecido con textos de Amorós.

Dice Cano de noventa y siete jóvenes años de edad, que además de ser su modelo tubo en sus brazos, honestamente, a Ava Gardner. Tengo para mi que la prodigiosa actriz dipsomana solamente perdonó la vida a Cano. Pasajero de los callejones, presenció muchas corridas al lado del fotógrafo Orson Welles Ving Crosby. Junto con su colega Cuevitas es Cano el que mas veces fotografió a Hemingway.
Recuerdo que el premio Nóbel se hospedó en la casa de unos amigos en la costa del sol. Se armó un gran revuelo porque voló la noticia de que había muerto en esa finca. Pero aquella misma tarde Cano lo descubrió en los tendidos de la “malagueta” y me facilito la fotografía para que yo diese la exclusiva en el diario Pueblo. Como don Ernesto reservaba su otra exclusiva para reaparecer viendo torear a Ordóñez- en esa feria Malagueña estaba ausente y toreaba varias corridas su cuñado Luís Miguel- don Ernestísimo montó un cólera y pidió mi cabeza.

Canito sigue siendo tan imprescindible en los grandes acontecimientos taurinos como los más importantes diestros. Le cabe el triste privilegio; pero privilegio al fin y al cabo, de ser el único testigo gráfico (28 de Agosto de 1947) de la cogida que causó la muerte a “Manolete”. Confiesa que fue una casualidad lo que lo llevo a Linares.

Reconoce que las fotografías de la cogida supusieron para él muchísimo dinero “todo el dinero del mundo que hubiese pagado gustosamente para salvar a Manolete el mejor torero de todos los tiempos lloré mas su muerte que la de mi padre”.

Luis Miguel lo lleva a fotografiar a Franco cuando ambos participan en cacerías. Gary Cooper, Chartoltn Hestom se hacen sus amigos.
Los toreros quieren que levante acta gráfica de sus actuaciones. Se prestan como modelos Pepe Luís Vázquez, los hermanos Bienvenida, los Dominguines, los Ordóñez y todos los que son figura.

Cano, varios años aspirantes a matador de toros, no se retirara hasta que la vida y su vitalidad asombrosa no se lo impida, Picassiano de toda la vida recuerda la frase del maestro: “cuando se es joven se es para toda la vida”.
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