El Ibex 35 está a punto de cerrar un año complicado que comenzó con importantes caídas que le llevaron a mínimos históricos en el primer trimestre. No obstante, y pese a los altibajos de las últimas semanas, todo parece indicar que el selectivo español se despedirá de 2009 en el entorno de los 12.000 puntos. Los analistas señalan un horizonte de 13.500 enteros para el año que viene, si bien advierten de que el sector financiero aún puede dar "algún susto" a los mercados. Por ello, recomiendan invertir en telecomunicaciones y petroleras, evitando, en todo caso, las compañías con excesiva exposición al mercado español.
El año 2009 no pudo empezar peor para la Bolsa española. En menos de tres meses, el Ibex 35 tocó fondo y registró
mínimos que no conocía desde octubre de 2003. En concreto, el 9 de marzo, el selectivo cerró la sesión en
6.817,40 puntos, lo que supuso un retroceso con respecto a la apertura del año que superaba el 25 por ciento.
Fue una pérdida adicional que había que sumar al casi 40 por ciento que el parqué madrileño se había dejado a lo largo de 2008 como consecuencia del
estallido de la crisis de las hipotecas subprime.
En este contexto, "con los mínimos de marzo, el mercado estaba pensando en una
segunda gran depresión y en deflación", ha explicado a EL IMPARCIAL
Natalia Aguirre, directora de Análisis y Estrategias de Renta 4.
Precisamente para evitar el desplome de las economías mundiales, se pusieron en marcha toda una serie de medidas, tales como "políticas monetarias hiperlaxas, bajadas de tipos de interés a mínimos históricos o inundar de liquidez el mercado". Iniciativas que germinaron a partir del segundo trimestre con la aparición de los denominados "brotes verdes".
El resultado más evidente, en términos bursátiles, fue la recuperación de los principales índices, entre ellos, el español, que se ha revalorizado más de un 70 por ciento desde principios de marzo.

En esta línea, desde Renta 4 consideran que las Bolsas contarán en 2010 con el acicate de un
crecimiento global moderado, aunque con tasas aún negativas en España (-0,6% en 2010); una
recuperación de los beneficios empresariales estimada en torno al 15 por ciento para los valores del Ibex; una
inflación controlada y unos
tipos de interés que se prevé que sigan bajos "si no durante todo el año, sí durante buena parte de él".
De acuerdo con ello, calculan un alza del selectivo hasta los 13.500 enteros, con un rango de fluctuación de 10.000 a 14.700 puntos.
Otro punto de apoyo importante serán los
mercados emergentes, "que van a aguantar muchísimo mejor la crisis que los países desarrollados y, además, están en mejor posición para recuperarse porque tienen unas tasas de paro inferiores, unas cuentas públicas más saneadas y mucha más capacidad de consumo", ha puntualizado Aguirre.
Eso sí, advierten de que la
volatilidad seguirá presente en 2010, propiciada por "ruidos" como los últimos acontecimientos de Dubái y Grecia y por la progresiva retirada de los estímulos económicos. Asimismo, el sector financiero todavía puede dar "
algún susto", por necesidades adicionales de recapitalización.
Por ello, han alertado de los riesgos a los que están expuestas aquellas compañías "que tengan muchas cajas de ahorro o entidades financieras en su accionariado", puesto que "el año que viene va a ser difícil para el sector y es más que probable que haya momentos puntuales de necesidades de liquidez", ha argumentado Natalia Aguirre.
Renta 4 recomienda, pues, mucha cautela a la hora de invertir en renta variable. Así, por ejemplo, señalan que la relación rentabilidad-riesgo de cíclicas y financieras "no es demasiado buena". A juicio de la analista, las carteras defensivas, que son valores que se han quedado rezagados, "tienen rentabilidades por dividendo muy atractivas y sostenibles, y deberían tender a reducir el peor comportamiento relativo".
Con todo, los sectores más indicados para invertir, según Renta 4, son las telecomunicaciones, las
utilities (gas, electricidad y agua) y las petroleras, evitando, en todo caso, aquellas compañías con mucha exposición al mercado español, tales como inmobiliarias, banca doméstica y medios de comunicación.