CARTA A AMINATU HAIDAR
viernes 18 de diciembre de 2009, 11:58h
El pasado domingo dirigí una carta en el diario El Mundo a Aminatu Haidar. La reproduzco a continuación:
“Mi querida Aminatu…
Nadie quiere que mueras. Por tu sencillez, tu entereza, tu valor africano, te has ganado el afecto general. No está de más, sin embargo, hacer algunas consideraciones de carácter político que arañan el fondo de la situación creada.
Según datos confirmados en los archivos del KGB soviético, hace treinta años la URSS consideraba objetivo preferente dañar a los aliados de Estados Unidos, con el estímulo a grupos terroristas de vario pelaje: así la Baader Meinhof en Alemania; corsos y bretones en Francia; las Brigadas Rojas en Italia; el Ira en el Reino Unido; Eta en España; el Frente Polisario en Marruecos, por citar sólo algunos ejemplos próximos.
No quiero entrar en la razón o la sinrazón de la soberanía sobre el Sahara. Pero Marruecos ha considerado siempre al Frente Polisario como un grupo terrorista que le ha costado mucha sangre y mucho dinero, pues una parte considerable de las Fuerzas Armadas marroquíes y de sus Cuerpos de Seguridad se han dedicado a contener la actividad polisaria, acuciada, alimentada, entrenada y financiada durante largos años desde Moscú. Derribado el Muro de Berlín, Estados Unidos y Francia terminaron por reconocer, aunque con veladuras, el statu quo del Sahara. Argelia continuó respaldando al Frente Polisario porque eso debilita a Marruecos. España cerdeó lo suyo por la misma razón. Mientras los esfuerzos marroquíes se centren en un Sahara amenazado, el contencioso sobre Ceuta y Melilla queda diluido.
Con tu actitud te has ganado, por razones de solidaridad humana, el apoyo de la opinión pública española. Y también el respaldo político del Partido Comunista y sus artistas, que no cejan en su nostalgia de los tiempos pasados: la época del esplendor imperial soviético. Imposible enmascarar la significación del Polisario, bien entendido que en ese Frente militan también, por patriotismo, muchas personas democráticas ajenas al terrorismo.
El Gobierno español está actuando de manera impecable, salvo el día en que admitió tu entrada en España. Moratinos está haciendo todo lo que se debe hacer. Estados Unidos y Francia pueden presionar a Marruecos de forma efectiva. Ese es el camino. Y, tal vez en última instancia, el Rey Juan Carlos, con autorización expresa del Gobierno, podría hablar con el monarca marroquí. Quizá se resolvería así tu regreso a El Aiún. España es una Monarquía parlamentaria y el Rey debe hacer constitucionalmente lo que le indique el Gobierno, que representa la voluntad popular. Aquí, mi querida Aminatu, la soberanía nacional reside de verdad en el pueblo.
Te has ganado la admiración de muchos. La mía también. Al margen de coincidir o discrepar de tus posiciones políticas, nadie te puede negar una inusitada presencia de ánimo, una entereza insólita. Empecé esta carta diciendo que nadie quiere que mueras. Nadie, salvo tal vez algunos dirigentes del Polisario que te explotarían como gran mártir de la causa. Te deseo, en fin, todo lo mejor y que se resuelvan las cosas positivamente para que puedas seguir defendiendo tus ideas en el Sahara que tanto amas”.
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de la Real Academia Española
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