En enero del año que expira, el
Centro de Investigaciones Sociológicas preguntó a los españoles: "Refiriéndonos a la situación económica general de España, ¿cómo la calificaría usted?" La mayor parte de ellos opinó que era 'mala' (40,8 por ciento) o 'muy mala' (26,9), frente a un 4,4 por ciento que la consideró 'buena' y un 0´2 que optó por decir que 'muy buena'. El último
barómetro del CIS hecho público en 2009, el de octubre, concluye que más del 70 por ciento de los españoles califica la situación económica como 'mala' o 'muy mala' (un 3,5 por ciento más) y, por contra, un 3,6 por ciento como 'buena' o 'muy buena' (un punto menos).
En el apartado de valoración de líderes, los españoles encuestados puntuaron con un 4,55 a
José Luis Rodríguez Zapatero y con un 3,51 a
Mariano Rajoy. A día de hoy, el líder de la oposición ha ganado una décima y el presidente del Gobierno ha perdido más de cuatro.
Por último, la intención de voto ha sufrido un vuelco a favor del
Partido Popular. En enero de 2009, un 29,3 por ciento de los españoles votaría al PSOE en unas hipotéticas elecciones y un 23 al PP. Según los últimos datos facilitados por el CIS, un 25,7 por ciento del electorado daría su apoyo a
Rajoy y sólo un 23,2 (6,1 puntos menos) a
Rodríguez Zapatero.
Este es, cuantitativamente, el balance de 365 días de gestión que ofrece uno de los brazos del
Gobierno tras consultar a una parte representativa de la población. El líder del Ejecutivo recala en el año nuevo con la confianza bajo mínimos: el 72,3 por ciento de los españoles confía 'poco' o 'nada' en su presidente.
Pero lejos de números, la narración de los hechos, complicada por un año cargado de polémicas y frentes abiertos, explica, si no el por qué del descontento con la gestión del
Ejecutivo, sí las acciones que han destapado la caja de los truenos. Una férrea y cada vez más nutrida oposición augura tiempos difíciles. Para éstos, 2009 no ha sido más que el año en el que la "descoordinación" y la "falta de transparencia" -apuntan desde
Génova- han hecho que el Gobierno se sumerja en muchos más problemas que la recesión, aún no resuelta y cuya consecuencia más sangrante ha sido el paro.
Agoniza el año y es momento de hacer balance. Nace uno nuevo y lo hace, según palabras del presidente, en los albores de la recuperación económica –que no del empleo- y con la
Presidencia de la Unión Europea, hecho que el Ejecutivo espera que sea su primera gran oportunidad de la legislatura para ganar crédito.

Las turbulencias comenzaron el
28 de enero, cuando España entró en recesion al sufrir el PIB dos caídas trimestrales consecutivas. Los análisis son incontables y las cifras incontestables:
4.123.300 desempleados -1.524.600 mas que en 2008-, según la
Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre. Así, la tasa de paro del tercer trimestre se situó en el 17,93 por ciento. Todo ello aderezado por una crisis de Gobierno el
7 de abril en la que, entre otros cambios, Zapatero decidió sustituir a
Pedro Solbes al frente de Economía en favor de
Elena Salgado, y con
Manuel Chaves al frente de un
Ministerio de Política Territorial encargado de lidiar con las autonomías y para restar dolores de cabeza a Salgado, o esa era la idea.
La economía ha protagonizado los principales debates parlamentarios del año.
Rodríguez Zapatero ha cumplido su compromiso y ha protagonizado tres comparecencias monográficas sobre la crisis, además de acudir a la
Cámara para presentar la Ley de Economía Sostenible. Sin embargo, la oposicion no ha dejado de recordarle al presidente en la
Carrera de San Jerónimo la descoordinación de su gabinete, las contradicciones en sus anuncios y el escaso peso de sus promesas para aliviar la pérdida de empleo. Además, el
diálogo social se ha tambaleado, con una postura gubernamental pro sindicatos y muy dura con la patronal. A las puertas de 2010, analistas y organismos nacionales e internacionales afirman que España será la última en salir de la crisis. No ha sido tampoco un gran año 'mediatico' para el presidente.
Fue el
6 de febrero cuando el juez Garzón ordenó la detención de cinco personas en una operación llamada
'Gürtel' contra la corrupción, blanqueo y tráfico de influencias. El presidente se ha mantenido al margen de todo lo acontecido al respecto, no así cuando el
Partido Popular ha querido anular procesos judiciales sobre sus dirigentes al estar basados en unas presuntas escuchas ilegales. Todo arrancó cuando María Dolores de Cospedal, el
6 de agosto, aseguró que a su partido le constaba que desde las autoridades judiciales y policiales se estaban produciendo escuchas telefónicas ilegales a personas que "no tienen nada que ver con los sumarios" y a destacados dirigentes nacionales, aunque a día de hoy no se han presentado pruebas y el sistema de escuchas, Sitel, ha sido avalado por el Tribunal Consititucional y Supremo y por las tres mayores asociaciones judiciales. El
2 de julio dimitió Alberto Saiz, director del
Centro Nacional de Inteligencia, acusado de usar fondos públicos para fines privados.
La de Saiz no fue la única dimisión de 2009 en el seno del Gobierno. El
11 de febrero trascendió que el ministro de Justicia,
Mariano Fernández Bermejo, y el juez Garzón coincidieron en una cacería, cuando éste acababa de poner en marcha la investigación sobre
'Gurtel'. Doce dias después ya estaba fuera, no sin antes haber sido, el
18 de febrero, el primer ministro de Justicia al que los jueces dedican una huelga. Bermejo planteó prohibir por ley esta práctica, pero no tuvo tiempo de desarrollar la norma. Caamaño, su sucesor, ha logrado apaciguar los ánimos con un discurso más sosegado, aunque los tribunales, carentes de recursos y necesitados de una modernización, no dejan de fiscalizar su labor.

El
1 de marzo se celebraron las
elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco. Emilio Pérez Touriño cayó derrotado ante un Alberto Núñez Feijóo que venció de forma incontestable. El Partido Socialista perdió Galicia pero ganó el País Vasco gracias al respaldo del Partido Popular en la posterior investidura de
Patxi López, el
5 de mayo. En materia antiterrorista, el consenso ha primado en un año en el que se ha descabezado a
Eta en varias ocasiones, sin que esto haya evitado la regeneración de la banda. La Audiencia Nacional trabaja ahora en cortar las raíces de la organización y encarcelar a la cantera etarra de Segi.
Fue un verano negro. El
29 de julio, Eta hizo explotar sin previo aviso una furgoneta-bomba contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, donde dormían 120 personas, entre ellas 41 niños, y que causó 65 heridos y graves daños materiales. Un dia después,
Eta mato a dos guardias civiles en Calvià. Quiso golpear a la Benemérita y frenar el turismo. Puso en entredicho la seguridad en las casas cuartel y sumó, con razones de peso, una reivindicación más a los cuerpos policiales, muy críticos con el Ejecutivo este 2009 en materia salarial y de equipacion entre autonomías.
En verano también, el
30 de junio, llegó la primera derrota, aunque indirecta, de Rodríguez Zapatero en las urnas.
Juan Fernando López Aguilar fue derrotado por
Jaime Mayor Oreja a pesar de los esfuerzos desde la Presidencia del Gobierno por que ese hecho no se diera. El líder del Ejecutivo, además de remodelar su gabinete un tiempo antes, adelantó el
Debate sobre el estado de la nación a escasos días de los comicios, pero la derrota, como indicaban las encuestas, ya estaba escrita.
Una de las paradojas del año ha sido la mala fortuna del presidente del Gobierno cada vez que se ha fotografiado con el presidente de Estados Unidos,
Barack Obama. Una filtración, la de su cambio de Gobierno, y una polémica publicación, la de la ya celebre instantánea de las hijas de
Rodríguez Zapatero, ha relegado a un segundo plano el encuentro entre los presidentes, siempre cordial pese a determinadas polémicas como la que nació el
19 de abril. Carme Chacón anunció la retirada de las tropas españolas desplegadas en Kosovo antes del verano. Sus palabras causaron malestar en la
OTAN y en la Administración estadounidense.
El
5 de abril se produjo la primera reunión entre
Rodríguez Zapatero y Barak Obama, en Praga, durante la cumbre EEUU-UE. El 13 de octubre, el presidente español fue recibido en la Casa Blanca, seis años después de que José María Aznar se entrevistara por última vez con George W. Bush. Pisar la Casa Blanca marcó el fin de las diferencias con el Gobierno norteamericano y es considerado en Moncloa uno de los principales éxitos de la política exterior del Ejecutivo, marcada también por la presencia de España en las reuniones del
G-20.
Y con la vista puesta en la
Presidencia de turno de la UE, que España asumirá el próximo
1 de enero, emprendió también en octubre su primera gira por Oriente Próximo. Menos dulces fueron otras gestiones en el extranjero, como las que tuvo que realizar el Gobierno para lograr la liberación de los tripulantes del pesquero vasco
'Alakrana', secuestrado por piratas en aguas del Índico durante 47 días.

La liberación se logró tras un tormentoso mes de complicaciones judiciales por el traslado a España de dos piratas detenidos, y el éxito quedó empañado por las unánimes críticas que recibió la gestión del Ejecutivo apenas 24 horas después de que los piratas abandonaran el barco. Cerrado este capítulo, no acabaron las reprimendas para el gabinete del presidente, obligado a buscar una solución para la activista saharaui
Aminatu Haidar, expulsada de
Marruecos, y embarcado en intentar resolver un nuevo secuestro, esta vez de tres cooperantes en Mauritania, a manos presuntamente de
Al Qaeda en el Magreb Islámico.
Otro aspecto a destacar de 2009 ha sido el
desgaste parlamentario socialista, que ha perdido a sus tradicionales socios y ha optado por una estrategia que se ha venido a denominar "geometría variable", que consiste en buscar apoyos puntuales para sacar adelante sus iniciativas, si bien estos apoyos suelen ser débiles y las principales propuestas no cuentan más que con los votos mínimos necesarios para que la norma prospere.
El
Grupo Socialista logró así, aunque a última hora, sacar adelante los
Presupuestos Generales del Estado para 2010 con el respaldo del PNV y de Coalición Canaria, sin el apoyo de los tradicionales aliados de la izquierda. Tras largas negociaciones, consiguió también cerrar el nuevo modelo de financiación autonómica con todas las comunidades, a pesar de que el acuerdo no aplacó las advertencias de los partidos catalanes ante una eventual sentencia restrictiva del
Estatuto de Cataluña por parte del Tribunal Constitucional.
Sin embargo, esta "geometría variable" ha sido criticada especialmente en materias como la
revisión de la ley del aborto, aprobada apenas por un 52 por ciento de la Cámara y que ha sacado a la calle a centenares de miles de personas y hecho trabajar sin descanso a numerosas asociaciones pro vida, con la desaprobación por descontado de la
Conferencia Episcopal.
En definitiva, un año cargado de acontecimientos políticos nada sencillos de lidiar, algunos enquistados como la recesión y el desempleo, otros derivados del desarrollo de una legislatura tosca, llena de contenido y convulsa en el diálogo. España presidirá ahora la
Unión Europea, y en vista de las esperanzas puestas por el Ejecutivo en este hecho para mejorar su imagen,
Rodríguez Zapatero no puede perder la oportunidad de ganar crédito internacional y de este modo hacerlo en su propia casa, donde pocos españoles expresan abiertamente, al menos a las principales empresas demoscópicas, su satisfación con el Gobierno. El horizonte se presenta más despejado tanto en lo económico como en lo político, pero una oposición férrea y heterogénea y un equipo tocado por el desgaste pueden conducir a que
Rodríguez Zapatero pierda una baza más para la confianza en el camino que le conduce hasta 2012.