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Cuba: la tiranía se arruina

martes 22 de diciembre de 2009, 01:13h
Raúl Castro está preocupado. Parece que, tras más de medio siglo, la revolución no es del todo rentable. De hecho, la isla está al borde de la bancarrota. Y como no podía ser de otra manera, las autoridades cubanas culpan al famoso “embargo” norteamericano de todos los males que asolan al país. El embargo en cuestión –que, dicho sea de paso, es la consecuencia de la falta de solvencia económica- no puede impedir que miles de turistas visiten cada año la Isla, generando cuantiosos ingresos de los que el régimen se beneficia de manera clara. Y ahí, ni Estados Unidos ni la Unión Europea intervienen. Antes al contrario, son precisamente los turistas del Viejo Continente los que más visitan la Isla y, por ende, más gastan en ella. Pero el turismo, siendo rentable, no puede ser la única fuente de ingresos. Cuba produce azúcar, ron y café, y su flota pesquera puede faenar en unos caladeros que ya quisieran para sí muchos estados costeros.

Entonces, ¿Qué sucede? Pues ni más ni menos que el resultado verificado de un modelo: el comunista totalitario, que casi acaba con un país como Rusia, y que allí donde se ha aplicado no ha traído más que miseria y desolación. Corea del Norte actualmente, o Afganistán y Etiopía, en un pasado muy reciente, son claros ejemplos de “los éxitos” del sistema. La falta de libertad hace que el Estado dirija la vida de sus nacionales, los cuales no tienen capacidad de decisión sobre su propio trabajo y, en consonancia con ello, son privados del principal motor de toda economía: el incentivo de la producción. China lo comprendió en sazón y, hace ya tiempo, comenzó a realizar reformas económicas tendentes a incentivar la productividad con guiños hacia la propiedad privada y estímulos a quien realmente lo merezca. Los resultados espectaculares, a la vista están. Puede que ahí esté la clave para que en Cuba se obre el milagro y el régimen totalitario de los Castro acabe de una vez por todas. Si la revolución quiebra, quizás sería bueno probar con la democracia: a muchos nos ha funcionado.
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