El cerebro de Belén Esteban
miércoles 23 de diciembre de 2009, 21:48h
Ni la frase para los anales de la historia pronunciada por Zapatero en la cumbre de Copenhague, ni el mitin de Rajoy armado con un manojo de tomates para asegurar que los agricultores serán los paganinis de la reciente crisis con Marruecos. El momentazo de la pasada semana en nuestro culto y sensato país fue, sin duda, y aunque a unos pocos nos escueza, el descubrimiento, por fin, del nuevo rostro de Belén Esteban. Las cifras no mienten. La revista Lecturas, agraciada con la esperada exclusiva, arrasó en los quioscos y agotó dos ediciones. También Telecinco batió record de audiencia, con más de 3 millones de espectadores embobados ante el espectáculo, y la Princesa de San Blas volvió a demostrar que es, además, la reina de los Minutos de oro. La cadena de televisión tuvo el honor de entrevistar a la protagonista absoluta, quien, aparte de enseñarnos un careto completamente renovado, parecía haber sido abducida por una lejana secta alienígena predicadora de paz y amor en el mundo. O eso, o es que aún perduraban los efectos de la anestesia, porque Belén sonreía todo lo que sus plásticos músculos le permitían y sólo tenía palabras de agradecimiento y cariño para el respetable.
Pero que sus fans no se echen a temblar. Su admirada princesa acaba de decir bien clarito en la nueva exclusiva de Lecturas que “le han cambiado la cara pero no el cerebro”. Así es que es de esperar que, en cuanto pase la novedad y deje de sentirse la reina mimada de la fiesta, Belén Esteban vuelva a su papel de agresiva y verdulera polemista, aunque puede que con esa dulce carita de Barbie consentida que le han plantado, ya no provoque tanto miedo a los demás tertulianos que comparten el particular ring televisivo con ella para deleite de sus seguidores.
Incomprensible fenómeno social del que ya hay algún estudio como el de la Universidad de Sevilla que lo tituló “Belén Esteban como heroína posmoderna”. Lo cierto es que nada de lo que hace o dice este personaje pasa desapercibido, y desde que irrumpió en el mundo del colorín hace diez años, con el único “mérito” de quedarse embarazada de un torero famoso, no hay audiencia que se le resista. Que en uno de los países con más tasa de fracaso escolar de la Unión Europea, lleno de parados y con una crisis que amenaza con quedarse mucho tiempo, el mayor interés social lo despierte “la Esteban”, a más de uno le dan ganas de ponerse a llorar. Y que coste que a ella, personalmente, no tengo intención de hacerle crítica alguna. Cada uno se gana la vida como puede, y si ella y quienes la rodean han encontrado un filón en su existencia de culebrón, con “Ambiciones Crest” incluido, razonable me parece que siga haciendo de todo para continuar en la cima, llenando bolsillos propios y ajenos. Es algo tan viejo como la ley de la oferta y la demanda. Que el pueblo quiere morbo, pues a venderlo a granel.
Si el pobre Larra levantara la cabeza. Él, que se quejaba con tanto dolor de que la España que le había tocado vivir era un país agotado y sin rumbo en la política interior, irrelevante y sin recursos en la política exterior, encastrado en pugnas internas autodestructivas, y ajeno a los vientos de cultura y de progreso. Seguramente, pensaría que no habían pasado dos siglos. Una pena que no podamos leer lo que su mordaz pluma escribiría sobre el tema.
|
Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
|
|