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Notas sobre la corrupción y los partidos en España

Lourdes López Nieto
sábado 26 de diciembre de 2009, 17:47h
“El caso de político corrupto de cada día” llena noticiarios y tertulias y eleva en las encuestas el descrédito de políticos e instituciones. Sin embargo, hay recordar que los políticos corruptos son pocos, ya que en España elegimos cada cuatro años unos 70.000, casi todos concejales de los 8.000 municipios. Además la alta renovación en los cargos, más por circulación a otros puestos públicos que por salida de la política, caracteriza aquí a los políticos y multiplica el número de españoles que se han dedicado a la política.

Hay otro factor relativo a los políticos que quizá tiene más importancia y que parece menos conocido. Los partidos en España, aunque son formalmente asociaciones privadas, tienen una dimensión pública habida cuenta las importantes competencias que la Constitución otorga a estos actores. Este relevante protagonismo de los partidos también lo tienen en otros países europeos tras superar las etapas no democráticas . En los países citados se refuerza la evolución de los partidos “atrapalotodo” hacia el modelo cártel. Este se caracteriza por la estrecha vinculación del partido con el Estado, conexión que realizan los cargos públicos, que pasan a ser la cara más importante de la organización de este tipo de partido .

¿Como se manifiesta esta vinculación?. Cuando los electos deciden ampliar los ámbitos de influencia, cuando ejercen el patronazgo, (cuando nombran y reclutan personas) y además cuando deciden los instrumentos normativos y financieros para ejercer las funciones mencionadas. Dicho de otra forma, los cargos públicos diseñan, aprueban y aplican las reglas de juego para el funcionamiento del sistema político, en el cual son actores esenciales. El inventario de funciones y ámbitos de intervención de los partidos que adoptan u optan por el modelo cartel puede ser ilimitada. Por ejemplo, financian su organización, a los cargos electos y a los diversos recursos humanos y materiales que utilizan para desempeñar sus funciones casi en exclusiva con fondos públicos, es decir procedentes en su mayoría de impuestos. Además, se pueden financiar indirectamente con los mencionados fondos, creando junto a las instituciones y órganos comunes a los sistemas democráticos, otros nuevos (foros, consejos, defensores, comités, etc…). Estos con frecuencia tienen presencia en los diversos ámbitos territoriales, como ocurre por ejemplo con las televisiones públicas locales, autonómicas y nacionales, amén de la influencia indirecta que ejercen los cargos públicos cuando regulan el funcionamiento, nombran a sus responsables o modifican la distribución de las frecuencias y cobertura.

En suma, la extensión de las redes o tentáculos partidistas está creciendo y se multiplican los casos de personas, reclutadas a través del numeroso sistema de patronazgo, sin responsabilidad, controles y criterios objetivos.

Pero quizá sea más relevante la creciente invasión de los partidos y de lo público en la vida de los ciudadanos. Sin olvidar el autoritarismo con que cada día tratan a quienes en principio representan y en cuyo nombre actúan. Llegados a este punto, cabe preguntarse, ¿Son responsables de esta situación los partidos y los políticos? ¿Qué hace la sociedad, los ciudadanos, ante esta tendencia de los partidos cartel, especialmente los de izquierda, a ampliar su esfera de influencia construyendo un gobierno grande (big government)?. ¿Qué esperan y que demandan los ciudadanos de los políticos? . ¿Se trata de unas relaciones esquizofrénicas?. A este asunto dedicaré la próxima reflexión.
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