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nuevo acuerdo sobre desarme

Estados Unidos y Rusia: ¿Tratado frío?

domingo 27 de diciembre de 2009, 10:40h
Washington y Moscú cerrarán 2009 sin haber logrado el tan esperado acuerdo, que amplíe el START, que caducó el pasado 5 de diciembre.
Fuentes consultadas por EL IMPARCIAL confirmaron que el objetivo más importante de este tratado es acordar los límites de reducción de armamentos nucleares a base de “respeto, interés y confianza mutua”, ya que ambas partes consideran que “la tarea de desnuclearización del mundo y el control seguro de armas nucleares conservan su importancia en el siglo XXI”. Además, se prevé que el documento limite entre 1.500 y 1.675 las ojivas atómicas operativamente desplegadas por cada uno de los países firmantes, aunque éste ha sido uno de los puntos más conflictivos y de mayor debate. Asimismo, en el nuevo tratado aparecerá con claridad la interdependencia entre los armamentos ofensivos y los defensivos. Por su parte, en declaraciones al diario Kommersant, uno de los negociadores rusos indicó que su principal diferencia, en comparación con el START, está en que establece “una paridad absoluta en todas las categorías y ello requiere tiempo”.

En un principio la firma del nuevo acuerdo de reducción de armas estaba prevista para el final del mes de noviembre, ya que el 5 de diciembre vencía el START y además, desde Washington había gran interés en que Obama recibiera el Premio Nobel de la Paz, habiendo cerrado ya el acuerdo. Las discrepancias entre ambos países en algunos aspectos provocaron un aplazamiento hasta la Cumbre de Copenhague, pero tampoco fue posible llegar a un acuerdo en esa fecha y por ello, se ha pospuesto hasta 2010, donde pese a que altos funcionarios de los dos países ven el final de enero como nueva posible meta para la firma del documento, lo cierto es que los analistas están empezando a considerar la hipótesis de que termine cerrándose en el mes de mayo para tapar el posible fracaso de la Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación. “No hay nada que dramatizar, el acuerdo se ha retrasado pero está muy cerca y lo más importante es que hemos conseguido una buena relación entre ambas partes”, asegura, Serguei Oboznov, Agregado de prensa de la embajada de Rusia en España. Asimismo, Oboznov reconoce que también está trabajando con EEUU en los asuntos de Irán o Afganistán, ya que cree que “todo es importante para la estabilidad tanto regional como mundial”.

La misma fuente precisó que en este próximo acuerdo ha sido de gran importancia el papel desempeñado por la administración Obama, ya que reconoce que “sólo fue posible agilizar la aceleración de este tratado con la llegada del afroamericano al poder”, y es por eso que el pasado mes de marzo el ministerio de Asuntos Exteriores ruso y el Departamento de Estado estadounidense pulsaron el simbólico botón de reinicio de las relaciones entre ambas potencias. Desde entonces ambos países han estado trabajando en Ginebra a contrarreloj en busca de un acuerdo. “La diferencia fundamental ha sido que cuando Obama renunció al escudo antimisiles hizo una concesión que ha facilitado el avance”, asegura Florentino Portero, profesor de Historia Contemporánea de la UNED, en declaraciones a EL IMPARCIAL.

El pasado verano Obama y Mevdeved acordaron que la firma del nuevo tratado tendría una vigencia de diez años y ambos reducirían su número de cabezas nucleares, lo que ponía fin a más de medio siglo de tensiones, con una guerra incluida, entre ambas potencias, que ha dado lugar a la firma de múltiples tratados. El 26 de septiembre de 1972 Richard Nixon y Leonidas Breznev firmaron el SALT I, que incluía la limitación de misiles antibalísticos. En 1979, Jimmy Carter y Breznev fijaron en Viena el número de misiles intercontinentales en ICBM y de lanzadores de misiles submarinos. Por su parte, Ronald Reagan y Mijail Gorvachov, con el tratado de INF, acordaron en 1987 la eliminación de dos misiles nucleares con alcance entre 500 y 5.500 Km. Cuatro años más tarde, Gorvachov firmó con George H.Bush, en el denominado START, la limitación a 6.000 de las cabezas explosivas y a 1600 las plataformas de largo alcance. Por otro lado, en 1993, Bush y Yelstien ampliaron el START, prohibiendo el uso de misiles balísticos de cabezas múltiples. Por ultimo, Vladimir Putin y George Bush acordaron, a través del SORT, limitar sus arsenales a 2.200 ojivas operativas cada uno. Con estos dos últimos líderes, muchos analistas temieron una reedición de la Guerra Fría, tras la invasión rusa en Georgia en agosto de 2008 y el anuncio de un escudo antimisiles norteamericano en Polonia y la República Checa, respondido desde Moscú con la instalación de otro antimisiles en el mar Báltico.
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