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todo tipo de criaturas

Los monstruos de las profundidades abisales

martes 05 de enero de 2010, 19:42h
El planeta está formado, en sus tres cuartas partes, de agua. Los mares y océanos siguen siendo ecosistemas muy poco investigados a grandes profundidades que guardan, aún hoy en día, numerosos secretos para el ser humano. Uno de los grandes enigmas que acogen las aguas son aquellas especies que habitan en las regiones abisales, verdaderos monstruos de ciencia ficción que viven en uno de los entornos más inhóspitos y hostiles que se conocen.
En las profundidades acuáticas, donde los rayos del Sol no llegan a iluminar, el silencio reina y todo parece estar en perfecta calma, existe un mundo animal totalmente desconocido para los seres humanos, la zona abisopelágica o zona abisal.

Hasta hace muy poco, las criaturas que viven en estas profundas regiones acuáticas, que representan el 65% de la extensión marina del planeta, estaban relegadas al imaginario de Julio Verne, autor del clásico literario de ciencia ficción "20.000 leguas de viaje submarino", y otros escritores de fantasía ya que nada se conocía de ellas.

Pero, a partir del siglo XIX, con las mejoras y evoluciones en la fabricación y equipación de submarinos y batiscafos para la inmersión a grandes profundidades, un universo entero de nuevas especies se ha abierto a los científicos e investigadores. Antes de esa fecha no se creía posible que hubiera vida más allá de los 2.000 metros de profundidad. Los biólogos marinos de todo el mundo están expectantes con los descubrimientos que, día tras día, se consiguen en este campo.

A finales de la década de los 70 fue cuando los científicos e investigadores empezaron a documentar de manera más pormenorizada y extensa la vida en las inhóspitas aguas abisales. Los investigadores han logrado catalogar todo tipo de especies como cangrejos gigantes, mejillones de casi medio metro y todo tipo de peces y medusas de aspecto más bien extraterrestre.

Gran misterio
Las aguas abisales son aquellas cuya profundidad es superior a los 2.000 metros bajo el nivel del mar. A estos niveles, la presión del agua es enorme (unos 200 kilogramos por cada centímetro cuadrado y más a medida que se desciende) y la temperatura es muy baja, lo que dificulta mucho la presencia de batiscafos que puedan transportar científicos en su interior para realizar estudios sobre la fauna y flora a estas profundidades.

Pero, a pesar de lo inhóspito del entorno, son las chimeneas submarinas, ricas en sulfuros, las que nutren a estas especies de microorganismos y bacterias que aseguran su subsistencia.

A día de hoy, se han conseguido filmar o fotografiar especies que parecen haber salido de la saga de ciencia ficción 'Alien', a más de 5.000 metros de profundidad, aunque los expertos aseguran que aún no conocemos casi nada de los habitantes de estas recónditas regiones.

Las pocas especies que se han logrado estudiar mantienen ciertos denominadores comunes entre sí: la mayoría son ciegos, puesto que la luz es nula (los rayos del Sol sólo penetran hasta los 600 metros), han desarrollado unos sistemas de localización y detección de presas muy depurado mediante impulsos eléctricos o un agudo sentido del olfato, su aspecto sorprende por su estética monstruosa, suelen ser pequeños, de textura blanda y alargados para combatir la presión.

Además, una de las características más sorprendentes de ciertas especies es su bioluminosidad. Algunas medusas y peces logran, mediante ciertas bacterias que habitan dentro de su organismo, iluminar determinadas zonas de su cuerpo para poder ver en la oscuridad o atraer a sus presas. Entre estas especies luminosas podemos destacar al pez pelícano o a las medusas mertensia o abisal.



Asimismo, otro de los grandes rasgos de estas especies abisales es la de su metabolismo. Su ritmo vital es mucho más lento que el de las especies de la superficie, incluso algunas especies simplemente flotan en el agua dejándose llevar por las corrientes marinas inferiores, por lo que viven de media más que otras especies.

Lo curioso de las criaturas que habitan los abismos marinos es que no son especies diferentes a las de la superficie, son sólo consideradas más feas. Así, nos encontramos con peces, pulpos, arañas, cangrejos, gusanos, moluscos o medusas de un aspecto sorprendente y, sin duda, con el que no estamos acostumbrados ya que parecen venir de otro planeta más que pertenecer a este.