tras analizar un barril-bomba hallado en Gecho
ETA prepara bombas sofisticadas y de coste reducido
lunes 03 de marzo de 2008, 21:47h
El pasado 31 de enero la Ertzaintza localizaba en Gecho, tras la llamada de un vecino, un barril-bomba abandonado por miembros de la banda etarra. Las primeras informaciones facilitadas por el Gobierno vasco se limitaron a aseguran que el artefacto contaba con unos 40 kilogramos de explosivo y que le faltaba el sistema de iniciación que debía haber provocado el atentado.
No obstante, fuentes de la Policía vasca consultadas por El IMPARCIAL explicaron que un minucioso análisis de este barril-bomba ha aportado a los agentes una serie de novedades e inquietantes pistas. Las fuentes consultadas indicaron que este artefacto localizado en Gecho era novedoso y, a pesar de su bajo coste, podía considerarse como "muy sofisticado".
Los expertos de la Policía vasca han descubierto que el barril-bomba contaba con un dispositivo especial para potenciar el efecto de la explosión formado por cuatro tubos en forma de "L", unidos en uno de sus extremos y que se encontraba en la parte superior del barril. Los tubos eran de plástico, formaban una especie "de banqueta" y estaban rellenos del explosivo pentrita. El fin de este mecanismo es potenciar el efecto del explosivo principal, que era el amonal.
Aunque los elementos de esta bomba (barril de cerveza y tubos de plástico) son baratos, el artefacto que componían daba lugar a una bomba muy sofisticada, lo que lleva a la Policía vasca a sospechar que la banda etarra cuenta con una "fábrica" de bombas similar a la que la Policía francesa encontró a comienzos de septiembre pasado en la localidad gala de Cahors.
En este pueblo del país vecino se localizó uno de los enclaves logísticos claves de la banda, ya que en esta vivienda los etarras tenían su centro de explosivos y de formación de nuevos terroristas. Prueba de ello es que entre los cuatro etarras detenidos en esa operación estaba Luis Ignacio Iruretagoyena, alias "Suni", al que el Gobierno español señaló entonces como "el máximo experto en fabricación de bombas y explosivos que tenía ETA" hasta esa fecha.