Comer en las nubes
lunes 25 de enero de 2010, 22:32h
Últimamente, viajar en avión no es tarea fácil y como sea a Estado Unidos y haciendo escala, es una “misión casi imposible”. Hay que estar en el aeropuerto como mínimo 2 horas antes y cuando consigues facturar, te dan la noticia de que tu vuelo está retrasado. Las razones pueden ser muy variadas, el mal tiempo, el avión ha salido tarde de su destino, la congestión del tráfico aéreo… pero, “no se preocupe que las maletas se las facturo directamente a su destino final”.
Una vez que despegas, 1 hora más tarde de lo previsto, te das cuenta de que tienes apenas 20 minutos para hacer la conexión. Te espera una carrera de obstáculos: volver a pasar el control de pasaportes, otra vez quitarte los zapatos, el abrigo, el cinturón, el reloj y todo lo que se te ocurra que pueda pitar cuando pases el detector de metales. Una vez que consigues recomponerte y vestirte de nuevo, echas a correr a la puerta E 27 y cuando llegas ves una cola que nada tiene que envidiar a la de El Corte Inglés el primer día de rebajas. Es un tercer control que tienes que pasar si viajas a Estados Unidos. Aquí, te vuelven a registrar de arriba abajo, con cacheo incluido y te hacen las mismas preguntas que te harán en la aduana americana cuando aterrices.
Finalmente, y sin saber muy bien como, consigues embarcar.
Restaurante de altos vuelos
Entonces, te das cuenta de que no estás en un avión sino en un restaurante de lujo sobre todo, para los privilegiados que viajan “al otro lado de la cortina”.
Las compañías aéreas le dan cada vez más importancia a la gastronomía por lo que cada mes crean nuevos y suculentos menús para disfrutar a bordo.
Iberia fue una de las precursoras contratando en 2008 al prestigioso Chef catalán Sergi Arola para confeccionar sus menús. Desde entonces, los pasajeros que viajan en la clase Business han podido disfrutar de su “Ensalada de perdiz en escabeche con alcachofas en aceite de oliva y tomates cherry”, ó del “Codillo de cerdo con cebollitas caramelizadas, dulce de membrillo y piñones”. Y, los que prefieran pescado o verdura, “Mero negro con crestas de gallo confitadas y espárragos con jugo de trufa” ó, la “Parrillada de hortalizas frescas”.
Generalmente, la comida empieza con una degustación de entremeses creativos y continúa con una entrada gastronómica: surtido de entradas variadas y una ensalada del tiempo. A continuación, el pasajero puede elegir el plato principal entre cuatro sugerencias. Siempre hay posibilidades para todos los gustos, carne, pescado o verdura.
Para terminar, se puede elegir entre un surtido de quesos o bien, diferentes postres entre los que una ensalada de frutas de temporada siempre es una opción. Si viajas en Swiss Air igual puedes probar la “Mouse de Toblerone con compota de mandarina”.
Por supuesto, la carta de vinos no está descuidada ya que, todos sabemos que para que la experiencia sea del todo positiva, una buena carta de vinos es igualmente necesaria.
Cada una sus productos
Las líneas aéreas juegan también con los productos de su tierra. Así, en los vuelos de Iberia nos encontramos con el aceite de oliva de La Amarilla de Ronda y con vinos españoles y en Swiss Air una de las opciones del menú para el mes de Enero es el “Tournedos de pavo de Valais, tomate y queso raclette, jugo de tomillo y judías verdes”. En cuanto a la sugerencia de vino, el Humagne Blanche Valais 2007 en la sección de blancos o Le Tourmentin 2006 si se prefiere un tinto.
Servicio a bordo
El servicio de los asistentes de vuelo es fluido y el personal está constantemente pendiente de tus más mínimos deseos para que el vuelo se transforme en un verdadero momento de relajación.
Snacks
A lo largo de todo el vuelo, pequeños snacks están disponibles para aquellos que les cueste conciliar el sueño en los aviones así que una variedad de helados mientras ves una película siempre se agradece o un sándwich de jamón o queso mientras resuelves un Sudoku nunca viene mal. El bar permanece abierto hasta 20 minutos antes de aterrizar.
Representantes de su gastronomía
Tanto Iberia como Air France, Swiss Air o British Airways se están convirtiendo en grandes embajadoras de la gastronomía de su país ya que los menús se elaboran con una clara influencia de sus productos y tradiciones.
Por fin, desembarcas. Después del vuelo, te has olvidado de todo lo que has pasado para llegar. Sin grandes problemas, pasas la aduana y no te lo puedes creer, ¡no te ha llegado la maleta!
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Licenciada en empresariales interna- cionales
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