solicitará 3.000 millones de dólares en ayudas
Haití pide reubicar a los afectados antes de la época de huracanes
martes 26 de enero de 2010, 00:27h
Montreal fue este lunes la sede de una conferencia de donantes en la que el primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, pidió a la comunidad internacional que siga apoyando a su país durante un período de entre cinco y diez años.
Los traficantes podrían tratar de aprovecharse del caos y de la inestabilidad social generados por el seísmo para llevarse a niños indefensos fuera de Haití, por aire o a través de la frontera terrestre con República Dominicana. Una unidad de la Policía encargada de proteger a los menores ha enviado agentes a la frontera, pero las autoridades dicen que, al igual que todas las instituciones haitianas, ha resultado gravemente afectada por el terremoto, que ha causado la muerte de al menos 150.000 personas, según el último balance oficial.
Las autoridades también temen que algunas ONG hayan sacado del país a menores para llevarlos con familias de adopción antes de que se hayan agotado los esfuerzos para encontrar a sus padres. Por este motivo, el Gobierno haitiano interrumpió la semana pasada este tipo de adopciones.
"No hay duda de que ONG o instituciones de cualquier tipo pueden sacar a los niños de las calles (para que los adopten) y decir que son huérfanos", dijo el primer ministro, Jean-Max Bellerive, al manifestar su temor de que esto esté ocurriendo. Kent Page, portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), dijo que unos 700 niños que perdieron el contacto con sus padres durante el terremoto han sido trasladados a campamentos mientras se trata de reunir a las familias separadas. Un dato que permite hacerse una idea de la magnitud del problema es que una ONG que ayuda a niños en el barrio Delmar 31 de la capital haitiana afirma haber identificado a 3.000 niños que considera que se encuentran en peligro.
Algunos menores se unieron la semana pasada a las bandas de saqueadores y se han dedicado a entrar en tiendas del principal distrito comercial de Puerto Príncipe en busca de alimentos y productos que vender, manifestó el presidente de la Organización para un Mejor Futuro para los Niños, Alveus Prospère. De otros muchos se han hecho cargo familiares o vecinos que ahora viven en campamentos improvisados donde la comida escasea, añadió.
Reubicar a los supervivientes
El alojamiento se ha convertido ahora en una de las principales preocupaciones de las autoridades haitianas y de las agencias humanitarias, dado el elevado número de personas que se quedaron sin hogares tras el terremoto del pasado 12 de enero. Por ello, el presidente del país, René Préval, ha solicitado urgentemente 200.000 tiendas de campaña antes de que llegue la estación lluviosa en mayo.
El presidente haitiano anunció que trasladará su oficina a una tienda de campaña junto a lo que queda del Palacio Presidencial "en solidaridad con el pueblo" y pidió urgentemente 200.000 tiendas de campaña adicionales para el país para ayudar a instalar a los cientos de miles de personas desplazadas por el terremoto del pasado 12 de enero.
Por otra parte, el presidente haitiano denunció la falta de tiendas de campaña en el país, donde se creía que había 20.000 pero se descubrió que en realidad sólo había unas 3.500. Por ello, pidió a la comunidad internacional que envíen urgentemente 200.000 tiendas de campaña, antes de que empiece la temporada de lluvias en mayo, así como 26 millones raciones alimentarias para las víctimas.
El Gobierno haitiano ha anunciado un plan para realojar a 400.000 afectados por el terremoto fuera de Puerto Príncipe y además está dando facilidades de transporte para todos aquellos que quieren desplazarse a otros puntos del país. Según la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA), unas 130.000 personas se han beneficiado de esta ayuda y se han trasladado al norte y al suroeste.
Según las estimaciones del Gobierno haitiano, unas 500.000 personas necesitan cobijo, si bien la Organización Internacional de Migraciones (OIM), indicó el lunes que hasta el momento había identificado, junto con el Gobierno y las ONG, 591 campamentos improvisados en los que residen unas 692.000 personas desplazadas, sólo en Puerto Príncipe.
Pero el principal reto en estos momentos es encontrar opciones para que la gente pueda encontrar cobijo durante la próxima temporada de huracanes, que normalmente empieza en mayo, subrayó Jean Phillippe Antolin, de la OIM, quien está coordinando los esfuerzos de la ONU en materia de alojamiento.
Según explicó Antolin a la agencia de la ONU IRIN, el número de personas que necesitan cobijo supera los recursos actuales. "No podemos ofrecer tiendas de campaña para hasta 700.000 personas, simplemente no las tenemos a mano", subrayó, añadiendo que incluso si estuvieran disponibles, este tipo de solución sólo sería útil como mucho para los próximos tres meses.
La ONU ha propuesto una serie de alternativas en un borrador de trabajo de la estrategia de alojamiento para las víctimas del terremoto. Entre ellas, se incluye el apoyar a familias de acogida para que asuman a los que se han quedado sin hogar, como se hizo tras los huracanes del año pasado.
También se ha propuesto proporcionar materiales para mejorar la seguridad y la comodidad de las zonas en las que los haitianos ya se han congregado tras el seísmo, así como evaluar qué casas son seguras para ser reocupadas. Como última opción, según Antolin la más complicada, se plantea el construir nuevos alojamientos. "A menos que haya ya construcción respaldada por los donantes, esta opción es la menos factible", admitió.
Campamentos temporales
En todo caso, desde Oxfam Internacional se reclamó este martes al Gobierno haitiano y a la comunidad internacional que los nuevos campamentos creados para las personas desplazadas sean temporales y se trabaje en la reconstrucción urgente de las viviendas de toda esa población para que puedan volver lo antes posible a sus hogares.
"El objetivo es que la gente vuelva a hogares seguros tan pronto como sea posible", subrayó la coordinadora de acción humanitaria de Intermón Oxfam, Elena Sgorbati, quien incidió que aunque sea "más fácil" a la hora de atender a estas personas el que estén en campamentos, "no podemos perder de vista la necesidad de viviendas permanentes para estas personas".
Por otra parte, defendió que "nadie debe ser obligado a mudarse allí, la elección debe ser voluntaria". Además, "deben ser un refugio seguro real, con los servicios públicos básicos para todos los residentes, como el acceso a puestos de trabajo, escuelas y tiendas", precisó. Por último, "debe haber una estrategia de salida clara. Los campamentos no deben convertirse en almacenes de personas esperando un hogar permanente que nunca llegará", remachó.
Entretanto, unos 6.000 haitianos de la capital se están beneficiando ya del programa 'dinero a cambio de trabajo' del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) ayudando a retirar escombros o reparando las calles. El programa, que se espera llegue a incluir a 220.000 personas, permite que sus beneficiarios ganen hasta 5 dólares al día.
La ONU hizo el pasado 15 de enero un llamamiento solicitando 575 millones de dólares para ayudar a Haití a superar los efectos del terremoto, que ha dejado ya 150.000 muertos confirmados. Según indicó Naciones Unidas ayer en un comunicado, hasta el viernes pasado se habían recibido 241 millones de dólares, es decir, aproximadamente el 40% de los fondos solicitados.
Conferencia de donantes
Este lunes se celebró en Montreal (Canadá) una conferencia de donantes para Haití con el fin de evaluar las necesidades inmediatas y después comenzar a planear la recuperación del país a largo plazo. En ella han participado, entre otros, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton; el primer ministro canadiense, Stephen Harper; el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, y la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
Según fuentes oficiales canadienses, en esta reunión aún no se va a ofrecer ayuda, sino que se va a intentar determinar qué es lo que se necesita y fijar la fecha y lugar de la verdadera conferencia de donantes. Clinton dijo antes de viajar a Montreal que espera que se celebre una conferencia de donantes en un plazo de entre 30 y 60 días. "Hay un deseo gigante de ayudar, pero tenemos que crear un mecanismo para que se pueda hacer de forma eficaz", aseguró.
Pero primer lugar hay que responder a las cuestiones más básicas. "Está la cuestión, por ejemplo, de si reconstruiremos en la ubicación actual de Puerto Príncipe", declaró al canal de televisión CBC el ministro canadiense de Asuntos Exteriores, Lawrence Cannon. Desde el seísmo del día 12 se han producido temblores en la capital haitiana casi a diario, aumentando así las posibilidades de que la ciudad deba ser reconstruida en un lugar más seguro, lejos de las peligrosas fallas.
Cannon recalcó durante la reunión que "incluso en medio de la devastación inconcebible, debemos comenzar a planear, a dar esperanza donde hay desesperación". "Estamos preparados para ayudar", añadió. Por su parte, el primer ministro haitiano señaló que "el pueblo de Haití necesitará más, y más, y más para completar la reconstrucción".
La organización humanitaria Oxfam Internacional había pedido que se cancelase la deuda externa de Haití --que asciende a 890 millones de dólares--, pero Bellerive afirmó que no es la principal preocupación del país aunque sí contribuiría a tener disponibles más recursos. "De cara a las demandas reales que tenemos, nuestra deuda es mínima", aseguró Bellerive a una televisión antes de que comenzara la reunión. "Lo que estamos buscando es un compromiso de desarrollo a largo plazo (...) de al menos entre cinco y diez años", prosiguió. El jefe del Gobierno haitiano subrayó también el hecho de que, antes del terremoto, Haití ya había propuesto un plan de desarrollo. "No es una cuestión de regresar al 'status quo'", explicó. El país vecino de Haití, República Dominicana, propuso el lunes pasado a los donantes internacionales la creación de un programa de asistencia de cinco años de duración con un presupuesto de 10.000 millones de dólares.
Por otro lado, Bellerive reconoció que su Gobierno había recibido advertencias de que podía producirse un terremoto pero no actuó. "Debemos admitir que nuestros técnicos geólogos nos habían advertido de la posibilidad de que se produjese un terremoto, pero al estar ocupándonos de conflictos sociales, como la lucha contra la pobreza, no disponíamos de tiempo ni de medios para tomar las medidas necesarias para limitar los daños", argumentó.