Ortega y Gasset, la Argentina y la Institución Cultural Española
Enrique Aguilar
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enrique_aguilarucaeduar/15/15/19/23
miércoles 27 de enero de 2010, 16:45h
Acaba de publicarse, por Colección El Arquero de la Editorial Biblioteca Nueva, de Madrid, el libro de Marta Campomar titulado Ortega y Gasset en la curva histórica de la Institución Cultural Española.
Poco menos de mil nutridas páginas ha destinado Campomar (argentina doctorada en Leeds y especializada en literatura comparada) a dilucidar “el complejo entramado del pensamiento americanista de Ortega y su generación”, indagando en las sucesivas visitas de pensadores y científicos españoles que la Cultural hizo posible, de la mano de Avelino Gutiérrez, en sus fructíferos años de existencia.
Para Campomar, esa generación de intelectuales que, con su “docencia innovadora”, circuló por la Cultural, experimentaba una dualidad de sentimientos compartidos también por la colectividad española de Argentina. Frustración, por un lado, ante una España que venía de perder los últimos enclaves del viejo Imperio y envuelta en pleno debate sobre su decadencia. Ansias de superación, por el otro, y confianza puesta en una acción reformista al cabo truncada por el colapso de la guerra civil.
Si bien la autora reserva un amplio espacio a figuras relevantes de la cultura argentina, como Ricardo Rojas, Joaquín V. González, Manuel Gálvez o Francisco Ramos Mejía, con ánimo de destacar su papel en los debates historiográficos de la época y las discusiones sin fin que tópicos como el dilema de la argentinidad generaban, el grueso de la obra está consagrado a Ortega y demás españoles “que repensaron el hecho americano en su paso por la Cultural”, como Julio Rey Pastor, Augusto Pi y Suñer, Eugenio D’Ors, Adolfo Posada, Luis Jiménez de Asúa, Manuel García Morente y Claudio Sánchez Albornoz.
Sin embargo, es Ortega y Gasset el motivo principal de este libro espléndido, sólidamente respaldado en un exhaustivo examen de las fuentes, que abrirá cauce seguramente a futuras investigaciones en torno a la presencia intelectual de España en la Argentina de las primeras décadas del siglo veinte. Así, Campomar pasa revista a las conferencias y cursos dictados por Ortega durante sus viajes a estas costas (1916, 1928 y 1939-42), a sus ensayos sobre la Argentina en particular y América en general, a su legado filosófico en nuestras aulas universitarias, a las polémicas que sus opiniones encendieron y a la paulatina desilusión que nuestro país le fue provocando al compás de sus tres estadías.
Campomar se hace cargo de la complejidad inherente a un trabajo que se inscribe en un género nada sencillo como es el de las controversias y discusiones que se reciclan y repiten en distintos autores y circunstancias, y en el que se dan cita asimismo algunas voces procedentes de otros rincones, como Waldo Frank o el Conde de Keyserling, que pensaron también el hecho americano. Pero son dificultades que, en vista de los resultados, ha sabido sortear con éxito y una gran capacidad de análisis.
En la Conclusión, Campomar invita al lector a un ejercicio de reflexión sobre la realidad argentina a la luz de los escritos de Ortega sobre nuestro país. “… Hoy es el momento de evaluar con ánimo de reconstrucción, no de disensión o de rupturas, todo lo acontecido en doscientos años de existencia biológica. En ese nuevo repertorio de vida que los contemporáneos de Ortega denominaron ‘argentinidad’, con una gran dosis de sinceramiento nacional, podríamos libertarnos de tantas pasiones sin freno, de inhibiciones políticas que hacen que los argentinos vivamos día a día a la defensiva, a merced de la América emocional (...) conviviendo como sociedad únicamente para sernos recíproco espectáculo”
Se trata, sin duda, de un desafío insoslayable que la lectura de esta obra puede ayudarnos a enfrentar.
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Politólogo
ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina
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