Liga de Campeones
El Real Madrid ofrece su peor cara y cae por cuarto año en octavos
martes 04 de marzo de 2008, 17:36h
Noche de expectación, noche de decepción. Los aficionados madridistas acudieron en masa al coliseo de la Castellana para animar a su equipo en una noche en la que los "merengues" se las prometían felices. En frente estaban los romanos, que fieles a su estilo, plantaron cara, después jugaron y al final se llevaron la victoria para tierras transalpinas.
El partido comenzó soso, sin un dominador claro, aunque debido al empuje el R. Madrid tenía más el balón y llega con facilidad a los alrededores de la meta de Doni, eso sí, sin crear peligro. Con poco más se llegó a la mitad de la primera parte, cuando la Roma dio el primer susto. Un disparo desde 35 metros de Aquilani, sólo le pudo repeler la cruceta dela portería de Casillas. Tras el rechace, "San Iker" apareció con una gran parada.
Con dudas concluyó este primer tiempo en el que los de Shuster apenas inquietaron la meta romana. La única ocasión que se puede destacar fue una falta que botó Baptista, gris durante todo el choque, y que Doni detuvo de una forma brillante.
De mal en peor
En el segundo tiempo los madridistas arrancaron con más corazón que cabeza. Ni Robinho, ni Gago, ni Baptista trenzaban juego y sólo un voluntarioso y luchador Guti, ponía cierto criterio al juego. La gran ocasión la tuvo "La bestia" al poco de la reanudación. Una falta directa ejecutada con potencia se estrelló en el larguero. En ese momento el Real Madrid comenzó de diluirse.
Poco después la Roma empezó a sentirse cómoda y a creerse que podían ganar. En una contra fugaz, Perrota disparó con fuerza y estrelló el esférico en la madera. Segundo aviso. El entrenador romano, Luciano Spaletti, decidió mover ficha. Y acertó. Vucinic sustituyó a Mancini y el Montenegrino hizo la jugada en la que Pepe fue expulsado y anotó el segundo gol.
Una falta botada por Totti fue cabeceada por Taddei y abrió la lata. Con el 0-1, las cosas pintaban negras para el Real Madrid pero entonces, apareció Raúl. El capitán aprovechó una gran asistencia de Guti para anotar, en fuera de juego, el 1-1 que devolvía la esperanza a la grada.
Cuando se le agotaban los cartuchos a los locales, Vucinic remató una falta botada por Panucci y puso el definitivo 1-2. Gran alegría para los italianos, que celebraron a lo grande con sus 5000 aficionados presentes en el Bernabéu este resultado.