reseña
Siegfried Lenz: Minuto de silencio
sábado 06 de febrero de 2010, 20:29h
Siegfried Lenz: Minuto de silencio. Traducción de Christian Martí-Menzel. Maeva. Madrid, 2009. 116 páginas. 15 €
Una historia de amor, un pueblo costero y un funeral presidido por la fotografía de una mujer joven y sonriente, son los mimbres con los que Siegfried Lenz teje su Minuto de silencio. El funeral se celebra en recuerdo de una profesora de inglés del instituto; la historia de amor es la que unió a esta joven fenecida con uno de sus alumnos, Christian; y el pueblo se convierte en el marco imprescindible que da sentido a la historia. Valiéndose de una estructura repleta de flashbacks, Lenz refleja la pasión y la ilusión del primer amor, así como el dolor ante su pérdida definitiva.
El autor emplea la fotografía que preside la sala donde se oficia el funeral como recurso para que el protagonista convierta el dolor por la ausencia de la enamorada recién fallecida en un diálogo con ella, a través del cual Christian cuenta a su amada Stella cómo vivió cada uno de los momentos que pasaron juntos.
Sin embargo, fuera de la memoria del protagonista, Stella se convierte en la señorita Petersen, simplemente una profesora más; ya que nadie conoce la relación que les había unido ni, por tanto, el dolor que atenaza al protagonista. Ese juego de equilibrio entre el dolor y la contención es uno de los puntos fuertes de la novela, dado que incrementa la tensión narrativa, la implicación del lector y su empatía con el personaje.
Con todos estos elementos sabiamente combinados, el autor crea una novela conmovedora que conduce al lector por los caminos del amor adolescente de una forma sencilla, natural y nada pretenciosa, atrapándole en el desarrollo de una relación cuyo final ya conoce de antemano. Lenz se conduce por el fino hilo de la sensibilidad sin caer en ningún momento en el melodrama, por lo que esta obra deja, tras su lectura, un regusto triste al tiempo que esperanzado.
Por Eva Hernández Díaz