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El debate de los 238 muertos

José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
martes 04 de marzo de 2008, 22:14h
De los dicterios miserables en los debates políticos, el perpetrado por José Luis Rodríguez Zapatero contra Rajoy el lunes alcanzó cotas insuperables: "¿Qué política antiterrorista prefiere? ¿La de esta Legislatura con cuatro víctimas mortales, o la de la Legislatura anterior con 238 víctimas mortales?". Un tercio de españoles pudo oír cómo Zapatero le echaba los muertos por terrorismo a la cara de Rajoy, y responsabilizaba consecuentemente de ellos al anterior Gobierno del PP.


La frase, interesante por su claridad, no hacía más que sintetizar lo que dejó caer el PSOE en el subconsciente colectivo entre los días 11 y 14 de marzo de 2004. Que la culpa de los atentados de Madrid era del Gobierno. Un argumento de fondo bien almibarado bajo otra acusación eficazmente insidiosa: el Gobierno mentía sobre los autores.


En realidad, Zapatero ha insinuado reiteradamente, hasta su última afirmación palmaria, lo que siempre se consideró impropio en la confrontación entre demócratas: que los muertos por terrorismo, en vez de ser responsabilidad de los asesinos, lo eran de quien no lograba evitarlos.


Y no sólo lo hizo con eso. Porque aunque nadie lo recuerde ahora, exactamente el mismo procedimiento empleó con las muertes por violencia contra las mujeres, de las que culpó al Gobierno del PP sin prever que, durante el del PSOE, crecerían exponencialmente.


Es innecesario decir a los inteligentes lectores que ese género de argumentos se puede llevar al infinito. Por ejemplo, Rajoy hubiera podido contestar con los asesinatos de Eta durante la anterior etapa socialista. Incluso con los del Gal, si se me apura. Pero era imposible. Con este tipo de ataque, una persona tan normal como Rajoy sólo puede ir al matadero. La cuchillada por la espalda suele tener aparejada la eficacia de la victoria.


Curiosa es esta forma de relacionar política y moral. El mismo personaje, Zapatero, que acusaba a su oponente de utilizar el terrorismo como arma electoral, blandía electoralmente los muertos por terrorismo. Y no menos curiosa la forma de presumir de buena política, al considerar a los muertos agrupaciones estadísticas en lugar de individuos. Terrible la satisfacción de Zapatero por sus cuatro funerales, por las cuatro familias destrozadas, siguiendo la misma lógica perversa, por la acción por omisión del Gobierno socialista.


La eficacia asesina de los terroristas, como argumento de campaña del PSOE. Si hubieran matado más, hubieran podido mejorar el discurso de Zapatero y sus posibilidades de reelección.


Momento estelar, donde los haya, de la historia universal de la infamia.

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

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