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El sufrimiento y sus enigmas

Enrique Aguilar
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miércoles 10 de febrero de 2010, 20:18h
La publicación de un nuevo libro de Santiago Kovadloff constituye siempre una agradable noticia. Se trata esta vez de El enigma del sufrimiento (Emecé, Buenos Aires, 2010), donde el filósofo y ensayista argentino, autor también de El silencio primordial, La nueva ignorancia y Los apremios del día, entre otros títulos destacados, explora la posibilidad de ser y reconocernos persona a partir de una situación dolorosa.

Para Kovadloff la función del sufrimiento no es otra que la de “posibilitar que el destino sea tomado en las manos de quien no deja nunca de estar a su merced”. De ahí su distinción entre sufrimiento y dolor: si éste obra “de manera inconsulta”, con “la prepotencia de la fatalidad”, al sufrimiento accedemos saliéndole al encuentro. El dolor anonada, mientras que el sufrimiento restablece y nos convoca a la acción. Ambos son expresiones del padecimiento, pero el dolor no ofrece al que lo experimenta el “rédito” de la transformación personal. No es instancia de fortalecimiento y por eso se asocia menos con la tristeza que con la melancolía. El triste en efecto, apunta Kovadloff, “carga con sus muertos, no los abandona, y ello prueba que ha sobrevivido. El melancólico, en cambio, perdedor por excelencia, sólo se deja ver como expresión de los muertos que lo abruman y con los que, por eso mismo, no logra cargar”.

Para ilustrar el proceso que permite que esta transición (la que lleva del dolor al sufrimiento) eventualmente se produzca, Kovadloff recurre a varios ejemplos tomados del escenario bíblico, el medieval, el moderno y el actual. Primeramente se detiene en las figuras de Caín y Abel y en la lectura del libro de Job (ese “creyente desoído” que “reivindica su autonomía como condición necesaria de su fe”). Luego analiza la asimetría existente entre el dolor de Abelardo y el que embargó a Eloísa, como también la que se infiere de las distintas reacciones de Descartes y Montaigne a sus respectivas desdichas. Por último, los motivos que inicialmente congregaron a las Madres de Plaza de Mayo, el dolor a que nos expone hoy la vejez y la agonía a la cual, por obra del hombre, se ve sometida la naturaleza, son los ejemplos escogidos en el escenario contemporáneo.

Naguib Mahfouz, en El callejón de los milagros, escribió: “En los pliegues del infortunio se esconde la felicidad, como el diamante en la grieta de la mina”. Pero para que ese diamante sea descubierto el dolor, que nos abate e inmoviliza, debe ceder espacio al sufrimiento, que es su forma superadora y fuente de creatividad. Creo que la lectura de este libro resultará de enorme provecho para discernirlo.

Enrique Aguilar

Politólogo

ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina

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