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Japan Airlines en quiebra

Hidehito Higashitani
lunes 15 de febrero de 2010, 19:04h
El pasado día 19 de enero Japan Airlines, aerolínea japonesa de bandera nacional -‘national flag carrier’-, anunció oficialmente que había presentado ante la audiencia territorial de Tokio su solicitud para la aplicación de la ley de Rehabilitación Corporativa con el objeto de poner en marcha su proyecto de reajuste empresarial y de sanear la situación de bancarrota en que está inmersa.

La solicitud fue aceptada por dicha administración judicial y al mismo tiempo la Enterprise Turnaround Initiative Corporation of Japan (ETIC), organismo paraestatal para la reestructuración empresarial, anunció su apoyo a la compañía, gestión que fue refrendada inmediatamente por el Gobierno japonés. De esta manera La ETIC pone a Japan Airlines bajo su control y hará que la compañía pueda seguir sin interrupción sus operaciones para volver a sacarla a flote en un plazo de tres años

Por otro lado, el Banco de Desarrollo de Japón –entidad finaciera estatal- facilitarán 44.000 millones de yenes (unos 337 millones de euros) para esta operación del reflote de la compañía, lo que supone un gasto considerable para la hacienda pública que afecta no poco a los contribuyentes.

La deuda de la compañía asciende a unos 2,3 billones de yenes (unos 18.000 millones de euros) y es la mayor quiebra de una compañía no financiera en el mundo empresarial japonés después de la Segunda Guerra Mundial.

Según el programa de reajuste de la compañía, se les pide ante todo a los bancos acreedores la condonación de unos 80% de los préstamos ya concedidos hasta ahora (un total de 358.500 millones de yenes, es decir unos 2.760 millones de euros) y se anuncian ya unas medidas drásticas a tomar como las siguientes: el recorte del número actual de empleados -de unos 50 mil actuales en unos 36 mil-; la reducción del número de vuelos nacionales e internacionales –de 229 actuales en 198-; la retirada de 37 aeronaves ‘Jumbo’ (Boeing 747-400) de la flota para sustituirlas por otros aviones de menor tamaño, más rentables y ‘ecológicos’; el reajuste del sistema de pensiones con la reducción de los beneficios concedidos hasta ahora a los empleados jubilados, etc., etc.

Bien, de acuerdo. En principio todas estas medidas parecen muy acertadas máxime cuando se tiene en cuenta la caótica administración de Japan Airlines llevada a cabo hasta ahora.

De hecho, dentro del panorama laboral nacional, Japan Airlines ha tenido siempre la fama de ser un lugar de trabajo cómodo, protegido y mimado por el Estado –a pesar de su privatización en 1987- con sus altas retribuciones salariales y demás facilidades gracias a su privilegiada posición como ‘national flag carrier’. Y de esta manera a los ojos de un ciudadano medio la compañía significaba una especie de recinto sagrado y utópico donde no era necesario preocuparse demasiado por su rendimiento empresarial.

He aquí unos ejemplos:

Todos los empleados y sus familiares directos gozaban del privilegio de poder viajar gratuitamente a cualquier punto del mundo con el avión de su compañía. Si hubieran podido cobrar de ellos lo que en principio había de pagar, ¡cuánto dinero se habría podido ahorrar!

Además de este tipo de ‘chollos’, ellos han venido disfrutando de un sistema salarial y de pensiones que estaba muy por encima del nivel nacional. Pongamos un ejemplo: un simple mecánico retirado de 70 años de edad que haya trabajado 40 años en la compañía podía recibir unos 500 mil yenes (unos 3.900 euros) mensuales. Y ya no digamos de lo que recibían de sueldo y de pensión los altos directivos o pilotos retirados.

Es natural que en este tipo de lugar de trabajo protegido y consentido ‘moralmente’ por el Estado, que es su gran patrón de hecho, no pueda nacer la mentalidad de competencia y de buen rendimiento empresarial.

Por consiguiente, ahora ante la urgente necesidad de reflote de la compañía en quiebra, creemos que el primer paso para ello y lo más esencial es exigirles una revolución mental a fondo e inyectarles la sana mentalidad empresarial de competencia tanto a los nuevos directivos como a los empleados.

Según el plan de rehabilitación que anuncia Japan Airlines, esperan retornar a los beneficios para el año fiscal 2012 que concluye en el mes de marzo de 2013.

A ver si es verdad. Todo dependerá de esa toma de conciencia interna que digo tanto de los directivos como de los empleados.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

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