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What’s up in the air?

Mayte Ortega Gallego
martes 23 de febrero de 2010, 13:14h
Ya sabemos de la escasa o anecdótica relación que hay entre supuesta calidad y premios. Véase Vicky Cristina Barcelona. Ahora que lo pienso podrían ir presentando el proyecto a todos los gobiernos autonómicos, a todas las regiones con afán de notoriedad, también a los flamencos belgas y variar sólo la última palabra, así Vicky Cristina Amberes, Vicky Cristina Ferrol, Vicky Cristina Rentería... Scarlett Johansson y Penélope Cruz ataviadas modernas pero con guiños al atuendo típico de la región. El de Amberes, puede estar complicado, sobre todo para Penélope, Scarlett ya tiene pinta de holandesa bonachona como pudo verse en “La Joven de la perla”.

Que no se me escape George Clooney y el bodrio de película que ha protagonizado. Porque va bien vestido, es estiloso y las canas están perfectamente diseminadas, que si no, es para levantarse del cine y devolver quien la tuviere la maquinita de marras. El planteamiento de la película no es malo, la profesión de los personajes es curiosa y está bien dibujada. Ahora, el nudo de la película es lo suficientemente largo para estrangular a director y espectadores. Es loable que no quiera caer en maniqueísmos: inclinarse por un modo de vida convencional (familia, puesto de trabajo fijo, residencia bien decorada) o por ser alguien que ha hecho de las conexiones aéreas el pasillo de su casa. Acumula puntos, tarjetas y horas de vuelo. Lo que pasa entre medias, es su vida.

La irremediable chica ha de aparecer, y lo hace idílicamente, tanto que ya sabes que no podrá ser bueno. Pero eso no lo tengo que intuir yo, para algo hay un director y un guionista, para que el ansioso espectador no adivine el guión en cinco minutos porque ha pagado por ciento nueve. A partir del momento de la chica, como en las series malas malísimas, todas las microhistorias que componen la película van cerrándose, encajando con calzador y mucha crema, porque se va acercando el final y esto tiene que parecer apañadito.

Confiamos brevemente en el personaje que encarna Anna Kendrick, aprendiz y compañera de viaje de Clooney, discípula aventajada que se convierte en la Casandra de la película con diálogos en los que hace replantearse a Clooney su trabajo y su estilo de vida. También este personaje se disuelve, se encaja en otro final convincente y muy predecible.

No sé what’s up in the air ni what’s up in the earth con los directores que nos dan guiones como si de gymkhanas se tratase.

Mayte Ortega Gallego

Coordinadora de programas de la Comisión Europea

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