El seguimiento de las manifestaciones de esta semana, que se esperaban "masivas", ha puesto de manifiesto el declive de la cultura sindical en España. Ni siquiera la actual coyuntura económica ha conseguido elevar el porcentaje de afiliados a sindicatos en nuestro país a niveles significativos en comparación con el resto de Europa. Los últimos datos apuntan a un discreto 17,4 por ciento de afiliación, que contrasta con las cifras de Finlandia, Bélgica y Suecia, por encima de los 80 puntos.
La guerra de cifras tras las manifestaciones celebradas esta semana ha puesto encima de la mesa el debate sobre el
respaldo ciudadano del que gozan los sindicatos en España. Las protestas no han sido tan "masivas" ni han tenido tanto eco como esperaban UGT y CCOO, algo que sus líderes han achacado al mal tiempo.
Sea como fuere, lo cierto es que
la tasa de afiliación en nuestro país es de las más bajas de Europa. Por detrás, sólo se sitúan las tres repúblicas bálticas, Polonia, Eslovaquia y Francia.
Según las estimaciones de la
Federación de Empleadores Europeos (
Federation of European Employers, FEE), la media de sindicación de la Unión ronda el 20 por ciento, si bien hay grandes desequilibrios entre las regiones del norte y las del sur, siendo los países septentrionales en los que hay un mayor seguimiento.
Así, teniendo en cuenta los datos que maneja la agencia europea
Eurofound, Finlandia encabeza el
ranking con más del 90 por ciento de afiliación, seguida de Bélgica y Suecia, donde más de ocho de cada diez trabajadores pertenece a alguna organización sindical.
España se sitúa en la parte baja de la tabla, con un 17,4 por ciento, según la última
Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo elaborada por el Ministerio, correspondiente a 2008.
No obstante, conocer la cifra exacta de afiliados a los sindicatos mayoritarios no es tarea fácil. La
falta de transparencia es tal que para cifrar el número de "ugetistas" hay que acudir al informe de finales de 2008 del Grupo Atlantis que, haciendo sus propios cálculos, baraja en torno a 1.052.000 sindicados. Con algunos más cuenta Comisiones Obreras, en cuyo último congreso superó los 1.209.000.
Una tendencia en decliveSegún los análisis elaborados por FEE, en todos los países de la UE, salvo en Escandinavia y Bélgica, "la afiliación sindical se mantiene estable o en declive".
Una tesis que también sostiene el
Observatorio Europeo de relaciones laborales Eironline, según el que la comparación de los datos de 2003 y 2008 "revelan una clara tendencia a la baja en la sindicación en Europa", si bien la caída se ha ralentizado "considerablemente" en comparación con el período 1993 - 2003.
España no es una excepción. El informe "
Panorámica de las condiciones económicas", publicado en 2006 por la plataforma de información económica
Global Policy Network, apunta a un incremento del 107, 2 por ciento del número de afiliados entre 1981 (8,3%) y 1993 (17,2%), fecha a partir de la que "se habría producido un estancamiento en su crecimiento".
De hecho, los últimos datos oficiales, aportados por el Ministerio de Trabajo, sólo varían en dos décimas respecto a 1993. Quince años que han dado mucho de sí en lo laboral pero en los que ni los ERE, ni la precariedad, ni el récord de parados han conseguido dar un impulso definitivo a las centrales sindicales.