La flor de ‘ume’, presagio de la primavera
lunes 01 de marzo de 2010, 20:12h
Estos días cuando ya estamos en el comienzo del mes de marzo y a caballo entre las estaciones de invierno y de primavera, nos llegan diariamente en este país del sol las noticias frescas del florecimiento de ciruelos (‘ume’ en japonés) en distintos puntos del archipiélago nipón, facilitadas por la oficina de meteorología nacional a través de la prensa y la televisión. Es que para el pueblo japonés, la floración de ‘ume’ constituye un acontecimiento anual importante y está considerada tradicionalmente como símbolo que anuncia la proximidad de la llegada de la alegre primavera. Y concretamente en esta época del año, la gente suele visitar en grupo los parques o jardines cercanos a recrearse juntos en contemplar y apreciar los ciruelos en flor ante la inminente llegada del esperado calor primaveral. E incluso algunos amenizan la visita con un poco de ‘sake’ y de comida en plan ‘picnic’ con sus familiares y amigos.
La sensibilidad del pueblo japonés ha sabido crear en su milenaria historia diversos modos de apreciar la naturaleza no sólo a través de su manifestación artística sino también en las costumbres de su vida cotidiana. Y el ‘Hanami’ (literalmente ‘contemplación de las flores’) es uno de ellos y forma parte importante de las costumbres casi rituales que se cumplen anualmente. En fin, es la costumbre y el entretenimiento tradicional del pueblo japonés que comprueba cien por cien su amor a la naturaleza y que se sigue manteniendo a lo largo de más de mil años.
Aunque ya en la época actual la palabra ‘hanami’ suele referirse principalmente a la costumbre de organizar una excursion para contemplar la flor de cerezo -‘sakura’ para ser más exacto- que suele aparecer justo con la llegada de la primavera entre la última semana de marzo y la primera de abril, el origen del ‘hanami’ puede remontarse hasta la remota época de Nara (el siglo octavo) en que predominan más las referencias a la flor de ‘ume’ que a la de ‘sakura’.
Me refiero concretamente al Cancionero Man’yôshû, colección antológica de poesía japonesa de más antigüedad recopilado a mediados del siglo VIII. Consta de unos 4,500 piezas poéticas, de las cuales más de cien piezas tratan del tema de la flor de ‘ume’, mientras hay cuarenta sobre la flor de ‘sakura’.
En esta antología poética más antigua de Japón existe un pasaje donde se hace mención a un banquete que tuvieron unos poetas “el día trece del primer mes lunar del año 2 de la era de Tempyo”, es decir en febrero del calendario solar del año 730, reunidos “en casa del respetado y anciano Sr. Tabito, el Gobernador de Dazai”, para componer poemas entre copas y comidas con el tema de las flores de ‘ume’ del jardín privado en que se encontraban reunidos. Es por lo menos el primer ‘hanami’ anotado oficialmente en los libros antiguos.
Por ejemplo, el conocido poeta Yamanoue-no-Okura, uno de los comensales de este ‘hanami’, nos ha dejado su poema que dice así:
Ciruelos, presagio de la primavera,
adelantándose a otras flores,
florecen ya en mi jardín,
Ay ¡qué placer es éste!,
Poder contemplar las flores en intimidad ,
y disfrutar así de un día de sol primaveral
(Versión original japonesa: Haru sareba/ mazu saku yadono/ ‘ume’ no hana/ hitori mitsutsuya/haruhi kurasan)
Y también otro comensal canta las flores de ‘ume’ en un poema como éste:
Por fin llega la primavera.
Escondidos entre las hojas del ciruelo
unas pequeñas filomelas van cantando
por las ramas bajas del árbol.
(Versión original japonesa: Haru sareba/ konure gakurite/ ugu-isuso/ nakite inunari/ ‘ume’ ga sizueni)
En otro lugar del mismo Cancionero, encontramos otra referencia más a la flor de ‘ume’ empleada con un sentido metafórico:
Aquella flor de ciruelo preciosa
¡Ah, la de aquella noche!
Me descuidé y me vine sin cortármela para mí.
Pensar que yo la adoraba…,
¡Qué lástima!
(Versión original:Nubatamano/sonoyono ‘ume’o/ tawasurete/orazuni kinikeri/omoishi monoo)
En este caso, “flor de ciruelo preciosa” representa una figura retórica y simboliza la ‘mujer amada’ para lamentarse el hombre de no haberla hecho suya en el encuentro de “aquella noche”.
Muchos japoneses estarán hoy también en algún parque cercano admirando las flores de ‘ume’ y recordando estos y otros poemas favoritos compuestos hace más de mil años. Parece que afortunadamente la buena tradición sigue manteniendo su vigencia y popularidad aún hoy día estando en este ‘mundo globalizado’.
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Catedrático de la Dokkyo University
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