Marruecos y la UE se reúnen en Granada
El "Estatuto avanzado" de Rabat genera rechazo en la sociedad civil
viernes 05 de marzo de 2010, 17:14h
Este fin de semana, 6 y 7 de marzo, la Unión Europea y el reino de Marruecos debaten en Granada el contenido de un acuerdo que otorga al país nagrebí un « Estatuto avanzado », a mitad de camino entre la asociación y la integración. Los gobiernos europeos, particularmente el francés y el español, se muestran complacidos, mientras que en la sociedad civil se desatan las críticas y el rechazo.
La celebración de esta cumbre extraordinaria ha estado precedida de numerosos encuentros, entre políticos, profesionales, académicos y periodistas, que han intentado comprender y delimitar los alcances del acuerdo. El Gobierno español ha hecho lo imposible para que la "ceremonia" ocurra sin incidentes y se pase página rápidamente; el francés, ha trabajado más en los pasillos y ha enviado a Rabat primero a Pierre Lellouche, secretario de estado encargado de asuntos europeos, para señalar al Gobierno marroquí el calendario a seguir, y después al grupo de amistad franco-marroquí en el Senado galo. Marruecos sin embargo no parece mostrar exceso de entusiasmo, a juzgar por la ausencia del rey Mohamed VI, que es quien tiene todas las atribuciones del poder ejecutivo, legislativo, judicial y militar.
Desde las instancias oficiales marroquíes se le atribuye moderada importancia al gesto europeo, poniendo de relieve las ventajas para el país, pero se esconden los deberes. Lo que Rabat denomina una "rectificación" del espacio geopolítico europeo, que antes miraba al Este y ahora "se ve obligado" a mirar al Sur, no conlleva por parte alauita ninguna obligación.
El diario oficial palaciego Le Matin reconoce que "en los países del Magreb, quizás no se esté al nivel deseado por los europeos en cuestión de reformas y democracia", pero echa balones fuera y dice que eso no va con él, ya que se considera un país "comprometido desde hace varios años en las vía del cambio y de las reformas estructurales como no se ve en ninguna parte de África o del mundo árabe". Marruecos se considera a sí mismo como un país modélico, que tiene poco o nada que aprender de Europa.
Esta autosuficiencia le lleva, a dos días de la cumbre, a declarar su solidaridad activa con Libia en su enfrentamiento diplomático y político con Suiza. Además de firmar junto a los otros países miembros de la Liga Árabe una declaración hecha en El Cairo en apoyo a Trípoli, Rabat ha creído necesario que su ministerio de Asuntos Exteriores marque las pautas de la solidaridad islámica, situándose junto a la Libia del coronel Gadafi, que hace diez días llamó a la Yihad contra el país helvético calificado como "estado infiel que destruye las mezquitas".
En un alarde de confusión interesada, el Gobierno marroquí respalda al régimen libio en la manipulación del contenido del referéndum realizado en Suiza por el que un 57,5 por ciento de participantes se declaró favorable a prohibir los minaretes, pero no las mezquitas. Gadafi hizo la amalgama y el régimen de Mohamed VI le da su apoyo, al tiempo que oculta la declaración del líder del grupo de Ciudadanos Suizos Musulmanes, Abdel Lamhangar de origen marroquí, de solidaridad con el Estado suizo frente a los ataques libios a su soberanía. Para Lamhangar "los problemas derivados del equilibrio confesional en Suiza los debemos resolver nosotros mismos en base a las leyes y el estado de derecho" y no aceptar "la ingerencia de un dictador medio-oriental".
La declaración del gobierno alauita de apoyo a Libia va dirigida también a la cumbre de Granada, que para el régimen de Mohamed VI es "un reconocimiento de los progresos democráticos de Marruecos", aunque para el editorialista de Marob Hebdo, Mustafá Sehimi, debe ser por el contrario "un acelerador de las reformas".
La firma del acuerdo euro-marroquí ha suscitado numerosas protestas. Un grupo de eurodiputados de España, Francia, Grecia y Austria, se oponen a dar su apoyo a la cumbre de Granada "mientras el gobierno de Rodríguez Zapatero no se comprometa a defender la causa saharaui ". De esto se hablará en la cumbre, según el Ejecutivo español.
En Granada está previsto en este fin de semana la realización de una conferencia internacional de apoyo al pueblo saharaui a la que acudirán más de 300 delegados provenientes de toda Europa. Culminará con una gran manifestación el domingo en el centro de la ciudad tras el lema "Sin libertad, ni derechos humanos, no al Estatuto con Marruecos". Los organizadores prevén la participación de la activista saharaui Aminatu Haidar, cuya expulsión de Laayún y la posterior huelga de hambre, provocó una crisis diplomática entre Marruecos y España, zanjada por la intervención de la diplomacia francesa y norteamericana que obligaron a Mohamed VI a permitir su regreso al Sahara.
Pero no será ésta la única manifestación de protesta contra la firma del acuerdo sobre el "Estatuto avanzado" entre Bruselas y Rabat. También desfilarán por las calles granadinas los productores agrarios franceses y españoles que se oponen al acuerdo agrícola concedido por Bruselas que otorga importantes ventajas en materia de exportación de frutas y verduras marroquíes a Europa, permitiendo un aumento de las cuotas en seis productos que afectan a los cultivadores europeos.
Para culminar las reacciones de protesta, un grupo de tres periodistas marroquíes víctimas de la represión a las libertades en Marruecos organizan el sábado una conferencia de prensa en la sede de la Asociación de Prensa granadina, para exponer el estado de la libertad de expresión en Marruecos. Sobre Ali Lmrabet, director de tres semanarios hoy prohibidos, Demain, Demain Magazine y Dumán (en lengua árabe), pesa una condena de no ejercer el periodismo en su país por diez años; Ali Amar, ex-director del semanario Le Journal, ha visto confiscados todos sus bienes en Marruecos para pagar unas "multas" millonarias impuestas por una Justicia que obedece las directivas del Palacio real ; Abubeker Yamai, editorialista y ex-responsable del citado Le Journal, se ha visto obligado como su socio Ali Amar, a exilarse, tras el cierre definitivo del periódico.
"La opinion pública española y europea – dicen los periodistas – debe saber qué pasa en ese país con el que la Unión Europea va a firmar un acuerdo avanzado". Es en cierta medida lo que también piensa la familia del militar Kaddour Terhzaz condfenado a 12 años de prisión en Marruecos, y que pretende hacer oír su voz también en Granada.
A pesar de las declaraciones del ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, que minimizan las protestas, hay que constatar que la cumbre de Granada se organiza en las peores condiciones politicas para un país pretendiente a los privilegios que Bruselas quiere otorgarle, y para el gobierno anfitrión que le da el espaldarazo.