A pesar del Gobierno
Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
viernes 05 de marzo de 2010, 23:48h
Esta semana hemos conocido un informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros que nos deja más tristes que la letra de un tango. Tenemos crisis para rato y el leve repunte de estos meses se debe a la inminente subida del IVA, pero no a un crecimiento real de la economía española. De brotes verdes no hay nada de nada. En realidad, eso es malo, pero hay cosas aún peores: tardaremos tres o cuatro años en salir adelante.
Cada vez que el Presidente del Gobierno vislumbra una luz al final del túnel llega alguien que sabe de economía y lo tumba a la lona de nuevo por KO. En esta ocasión ha sido FUNCAS, pero ya quedan pocos optimistas en las instituciones financieras y los agentes económicos nacionales y extranjeros. El otro día un amigo que se dedica a la banca de inversión me contaba que de España sólo interesan las energías renovables y eso con ciertas cautelas. Nadie se arriesga a invertir demasiado en un país cuyo Gobierno ignora a dónde va y avanza victoria tras victoria hasta la derrota final.
¿Se trata de una crisis de confianza? Sí, pero no sólo en las instituciones económicas o en el futuro de nuestro país sino en los propios líderes políticos que afrontan la crisis. No se trata de cambiar el Secretario de Estado de Comunicación ni de ir dirigiendo al Ministro de Asuntos Exteriores hacia la Alcaldía de Córdoba. Soslayemos que la ex ministra Trujillo ha advertido de que en materia de vivienda no se ha hecho nada desde que ella se marchó (y ahí queda eso para la actual Ministra Corredor). Dejemos incluso de lado la triste gira del Gobierno por Europa –bueno, más bien giras- para convencer al mundo de que España no es diferente, es decir, no está peor que el resto. Lo malo es que eso no es cierto y, claro, la gente no es tonta.
Salir de la crisis depende de todos, pero no de todos por igual. Ahí están los miles de autónomos y PYMES que se están quedando en la cuneta asfixiadas sin crédito y agobiadas por normas, sanciones, tributos, cánones, multas y deudas públicas y privadas. ¿Tienen ellos la misma responsabilidad que un Gobierno irresponsable que negó la crisis y ha preferido la improvisación y la ocurrencia al rigor y el realismo? ¿Tienen ellos margen de negociación con las entidades bancarias para acceder a la financiación que necesitan? Hace dos días, un autónomo me contó que iba desesperado a un banco a intentar renegociar una línea de crédito porque el “no” ya lo tengo. Así no hay quien cree riqueza ni empleo ni nada de nada. La razón de ser de las empresas es una confianza o incluso una esperanza: que el beneficio será mayor que el riesgo. Ahora, los pequeños y medianos empresarios y los autónomos se ven abocados a la desaparición porque el Gobierno prefirió dedicarse a la ideología y la propaganda. Así nos ha ido.
Ahora, el informe de FUNCAS nos presenta la cruda realidad de una sociedad abatida a la que ninguna campaña de publicidad logra reanimar. España ha perdido su prestigio internacional a pesar de tener unos soldados que sólo nos deben llenar de orgullo y unas empresas que podrían aspirar a los mejores empeños. Nuestro país va mendigando fondos que financien un gasto público y una deuda insostenible. El diálogo social ha sido durante meses un pretexto para no gobernar y las medidas populistas han prevalecido sobre las reformas estructurales necesarias. Los nacionalismos han creado redes clientelares mantenidas gracias a subvenciones mientras el gasto público crece sin límite.
Es problema, pues, no es sólo la economía. España tiene ante sí un desafío mayor que el de una crisis económica profundísima que aún no ha llegado a las monedas, como recordaba hace algunas semanas un periodista veterano. Nos enfrentamos a los temores que durante años el Gobierno ha tratado de ocultar: la necesidad de reformas estructurales; una crisis de valores; una falta de liderazgo político responsable; una carencia de estadistas cuando son más necesarios…
España ha salido de crisis gravísimas a lo largo de su Historia. Los españoles y los extranjeros que han trabajado duro todos estos años podrán superar, una vez más, estas dificultades. Sin embargo, no puedo evitar esa tristeza de domingo por la tarde cuando pienso que aquí la gente vence a las adversidades y capea los temporales a pesar del Gobierno y no gracias a él.
¿No les ocurre a ustedes lo mismo?
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Analista político
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