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reseña

Jordi Pujol: Tiempo de construir. Memorias (1980-1993)

sábado 06 de marzo de 2010, 19:21h
Jordi Pujol: Tiempo de construir. Memorias (1980-1993). Con la colaboración de Manuel Cuyás Gibert. Traducción de Josep Sarret Grau. Destino. Barcelona, 2009. 350 páginas. 23,95 €
Es Jordi Pujol uno de los políticos más importantes y relevantes de la moderna historia de España. En esta segunda parte de sus memorias, Pujol relata con método y notable sinceridad algunos de los más significativos episodios de su tarea de gobierno al frente de la Generalitat y sus relaciones con los diferentes gobiernos de Madrid. Pero con ser esta parte clave para entender la gobernabilidad del Estado español en momentos tan difíciles como fueron los que preludiaron al golpe del 23-F o el patético ocaso del felipismo, plagado de escándalos, es muy clarificador e ilustrativo el testimonio que Pujol nos ofrece de lo que es liderar política y sentimentalmente Cataluña. Y es en este escenario donde sale a relucir la entraña de hombre, la raíz nacionalista de sus reflexiones y actitudes y la mezcla de grandeza y exclusividad, que guía su acción política. Es este sentimiento bipolar el que marca su política y su paso por la historia de España. Es aleccionador el interés y empeño con el que se han forjado las claves de la Cataluña actual, gracias a sus selectivas prioridades y a los medios conseguidos con las sucesivas transferencias y pactos con Madrid, ya fueran con los gobiernos de UCD, PSOE o PP.

Libro importante en el que relata con amargura el caso Banca Catalana de la que hace responsable a un político socialista catalán y los “sapos” que se tragó para apoyar a Felipe González en su personal fraude político a la ciudadanía de la OTAN. Menor espacio le dedica a la fracasada Operación Reformista (págs. 149-154). Y es excesiva por recurrente la reflexión final de algunos de estos episodios, resumidos en frases cargadas de victimismo, del tipo “ni nos entienden, ni nos tienen afecto” (pág. 82). Con todo, resulta de nuevo sorprendente que lo que más se ha divulgado de estas memorias sea su conocimiento de una de las mayores ignominias de la reciente democracia española. El ofrecimiento que en 1980 le hicieron los socialistas para echar a Suárez y apoyar un gobierno presidido por un militar, que por supuesto era Armada, el jefe del golpe (pág. 61) y del que el presidente Suárez le advirtió no se fiara al ser nombrado gobernador militar de Lérida (pág. 65). Pocos han sido los historiadores y periodistas que han investigado o al menos se han hecho eco de este episodio de la negra historia del socialismo español; pero Pujol, con su valor cívico, lo ha denunciado. La historiografía oficial y de izquierdas sigue ayuna de interés por el asunto. Les preocupan más otras cosas.

Lo dicho. Pujol es y ha sido un político importante para Cataluña y España, pero después de estas Memorias se aprecia que también es un notable tipo humano, culto, sensible, valiente, sencillo, capaz y con visión espacial, histórica y temporal de la relación entre Cataluña y España. “Ein Mensch”, como le gustaba a Billy Wilder definir a las personas.

Por Carlos Abella
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