La victoria de Guardiola
domingo 07 de marzo de 2010, 16:30h
La pasada semana se habló mucho del vídeo que Guardiola puso a los jugadores del Barça antes de un partido para motivarles. Éste narra la historia del intento de rescate del montañero navarro Iñaki Ochoa, que murió hace dos años de un edema pulmonar y cerebral en la montaña Anapurna.
El reportaje no es otra cosa que la historia de un fracaso anunciado. La descripción de una aventura casi suicida en la que la realidad implacable no permitía aferrarse a un ápice de esperanza. Y, sin embargo, todos los amigos y compañeros del montañero se lanzaron al rescate, colaborando en la medida de lo posible en él, porque con o sin esperanza no tenían otra opción. Su conciencia y ese motor incansable que se llama vida no les permitían mirar hacia otro lado, asumir lo obvio y dejar que el destino siguiera su curso. Desde el amigo que acompañó a Iñaki durante sus cinco días de agonía, negándose a abandonarle, a pesar de enfrentarse a la desolación de una muerte anunciada que incluso podría costarle su propia vida; hasta el último familiar que desde Pamplona removió cielo y tierra para conseguir montar una expedición que fuera rescatarle. Todos se implicaron al 100%.
Ninguno se echó atrás hasta que la vida literalmente se esfumó del cuerpo de Iñaki. Habrá quien piense que una misión fracasada, que no consiguió lograr su objetivo, no es el mejor ejemplo para un grupo de hombres cuya obligación es ser efectivos. Al fin y al cabo, en el fútbol, como en casi todo, si no metes goles –del inglés goal, objetivo- por muy buen partido que hayas jugado, no vale de nada. Ésa es la filosofía tradicional de equipos como, por ejemplo, la selección italiana.
Afortunadamente, existen personas como Guardiola que siguen pensando que el camino es tan o más importante que el objetivo. El qué es vital pero también lo es el cómo. Tras el cinismo de la mera acumulación de éxitos, hay otros valores que no se miden cuantitativamente pero que son los que, al fin y al cabo, suponen el auténtico balance de cuentas vital: la solidaridad, la lealtad, el compromiso, la coherencia, la generosidad, el esfuerzo, la autosuperación…
Para vivir así, saboreando el camino que nos lleva hacia la consecución de nuestros objetivos y sueños como si cada día fuera por sí solo una victoria, hace falta una mayor dosis de paciencia, valentía y autoconfianza, de la que el ritmo diario nos permite. No vienen mal tampoco unas orejeras con las que evadirnos de las voces burlonas que desprecian el esfuerzo, que nos dicen que somos unos flipados por creer que algún día lograremos ‘esto o lo otro, estando las cosas como están’. Pero merece la pena.
Merece la pena porque, tal y como se ve el reportaje del intento de rescate de Iñaki Ochoa, lo más triste de la vida no es la muerte. Lo peor que le puede pasar a una persona es estar muerta en vida. Tirar la toalla antes de que empiece el combate. Temer tanto a la muerte, a la posibilidad de sufrir, que el miedo te asesine sin que te des ni cuenta. El auténtico valiente no es quien no siente miedo. Ése es un loco. El verdadero héroe es aquél que, a pesar de estar muerto de miedo, de ver todos los inconvenientes y todos los peligros a los que se enfrenta, sigue adelante por convicción, coherencia y lealtad. A sí mismo o a los demás. Consiga o no su objetivo él ya es ganador porque ya ha vencido la batalla más difícil: la que cada día disputamos con nosotros mismos y esa tendencia a la muerte en vida que nos asalta.
Utilizando este ejemplo como herramienta de motivación, Guardiola demuestra, una vez más, ser un gran hombre. Porque es capaz de crear auténticos vencedores. Hombres que salgan siempre a darlo todo, a entregarse, a luchar por una victoria, incluso en las situaciones más adversas, aunque sepan que a veces el esfuerzo es en vano. Porque la vida así lo exige. Ni Iñaki Ochoa ni sus compañeros y amigos fracasaron el 23 de mayo de 2008. Y, obviamente, repitan o no los récords del pasado año, Guardiola y su equipo siempre serán ganadores.
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Periodista
Regina Martínez Idarreta es investigadora del Instituto Universitario Ortega y Gasset
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