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Arturo Fernández y la claridad de ideas

José María García-Luján
jueves 11 de marzo de 2010, 22:06h

El pasado día 4 de marzo, Arturo Fernández presentó en el Club Siglo XXI su propuesta de análisis y fórmula de solución a la crisis en su calidad de presidente de los empresarios madrileños. Fue presentado por Rodrigo Rato: presidente de Caja Madrid. Todo un lujo. Pendientes de las palabras del Presidente de la CEIM se encontraban, entre otros, el vicepresidente del gobierno regional de Madrid, Ignacio González, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán y los máximos responsables de los sindicatos UGT y CCOO de Madrid, además del secretario general del PSOE de Madrid, Tomás Gómez. Como digo, entre otras muchas personalidades de la política y lo más granado del mundo empresarial madrileño y español.

La trayectoria personal y profesional de Arturo Fernández le sitúa como uno de los más adecuados intérpretes de la situación económica actual. Con un extraordinario bagage empresarial que continúa generaciones anteriores, es capaz de ver la presente coyuntura con una amplia perspectiva.

Lejos de eludir la formulación de planteamientos concretos, pese al amalgama de personalidades políticas y sociales allí congregadas, esbozó con preciso acierto la disección de las causas de la crisis soportada, atribuyendo a cada cual la cuota de responsabilidad que le corresponde. Pero, además, presentó una serie de medidas correctoras, basadas en la experiencia empresarial y en las conclusiones de las mesas de trabajo de la CEIM que trasladó a los asistentes. Habló de reformas, de sostenibilidad, de negociación colectiva, de ayudas estatales, de incentivos a la iniciativa privada, de soluciones conjuntas y de todo aquello que se espera de un líder empresarial.

Formulas valientes, ideas concretas y realizables, planteamientos de corto, medio y largo plazo. Sin omitir referencias a debates tan espinosos como la reforma del mercado laboral.

Cuando, cada día más, hay que hacer frente al desánimo que esta situación produce resulta gratificante comprobar la disposición de personas comprometidas con sus responsabilidades.

Por muy encomiable que resulte la iniciativa de aglutinar lo que se llama “la sociedad civil” bajo el nada corto lema de “esto solo lo arreglamos entre todos”, el responsable natural de este desaguisado, que es el Gobierno, pretende que la solución venga de manos de los de siempre: los ciudadanos. Me opongo. Si lo vamos a arreglar nosotros, ellos, el gobierno, sobran. Que se vayan. Para propuestas, la del presidente de la CEIM. Felicidades.


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