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crítica

Paula Sibilia: La intimidad como espectáculo

sábado 13 de marzo de 2010, 13:30h
Paula Sibilia: La intimidad como espectáculo. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 2009. 325 páginas. 16 €
Tras el éxito de El hombre postorgánico. Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales (FCE, 2005) Paula Sibilia continúa su exploración de las subjetividades digitalizadas con esta obra, publicada primero en 2008 y reeditada después. La antropóloga autora de dicho libro, experta en Salud Colectiva y en Comunicación y Cultura, se mueve entre Argentina y Brasil, aunque obviamente con una perspectiva global, investigando sobre el estatuto del cuerpo y sus imágenes, las nuevas prácticas corporales, y la creación contemporánea del yo.

Según Sibilia, gracias a una explosión de creatividad y a la democratización de los medios, cualquiera puede ser protagonista en la sociedad actual. La autora aborda en este libro las nuevas formas de construcción de subjetividades, detallando los motivos y formas en que desarrollamos un yo narrador, privado pero visible, actualizado, no ficticio y con cualidad de personaje.

En la obra se nos revelan importantes claves para comprender el fenómeno de la extimidad (intimidad exhibida) explicando sus más claros exponentes y algunas de las motivaciones para la presente recolocación de las fronteras y significados de lo público y lo privado. Sibilia nos muestra en qué aspectos de la cultura postmoderna se aprecia este giro y lanza algunas hipótesis que tratan de darle sentido, señalando a la crisis de experiencia colectiva y la amenaza de la soledad como orígenes fundamentales de la exhibición pública de intimidades.

Para ello no duda en viajar desde los orígenes de una subjetividad “introdirigida” durante el Romanticismo, con la novela y el diario íntimo como resultado, hasta las producciones culturales más recientes, como los live-shows y los blogs, donde las personalidades se construyen en interacción con el otro, basadas en el “presentismo” y evitando la ficción en la medida de lo posible. Las nuevas formas para la gestión del universo subjetivo se mueven en el trasfondo de la creación autobiográfica, es decir, partiendo de la identidad entre autor, narrador y personaje.

Al señalar un “yo narrador” hace referencia a las nuevas tendencias de la literatura, la crisis de la experiencia que ya mencionó W. Benjamin y los cambios en los usos y fines de la narrativa, especialmente la no profesional de los blogs y microblogs. El “yo privado” remite a participaciones públicas de vidas privadas, a diferencia del “hombre público” analizado por Sennett. Con el “yo visible” se resalta el carácter alter-dirigido, hacia el exterior, de los nuevos individualismos. La referencia al “yo actual” pretende mostrar el auge de la “presentificación”, la actualización constante, la destemporalización y el a-historicismo. Un “yo autor” define al creador como personaje, como protagonista, como un actor social que encarna la esencia del artista, esto es, que no sólo produce, sino que además, es. Mencionar al “yo real” supone hacer hincapié en la crisis de la ficción, la sed de experiencias reales o aparentemente reales, y los cambios en las nociones de realidad y de verdad. Por último, el “yo personaje” nos indica que en la actualidad, la subjetividad es creada en base a la modelación de una personalidad pública, visible y orientada a los demás, pero también mutable; es posible, deseable e incluso un deber ser un personaje.

A lo largo del texto, es especialmente palpable la influencia de Walter Benjamin y Guy Debord (homenajeado ya en el mismo título), y en menor grado la de Sennett, Simmel y Sloterdijk. Por otro lado, se agradece que modere relativamente las referencias a Foucault, un nombre imprescindible en el tema, pero del cual también se abusa. Para argumentar su exposición, Sibilia se apoya en un acertado conjunto de ejemplos que a veces parecen rozar la ficción. La autora no se limita a mencionar a las archipresentes redes sociales, sino que recurre a los casos más extremos de blogs “éxtimos”, webs de exhibición a través de la cam, versiones vitalicias de Gran Hermano, etc. A modo de contraste, realiza continuas escapadas al pasado comparando la producción íntima de la narrativa del siglo XIX con la exhibición pública del actual siglo XXI.

A pesar de moverse mayoritariamente en el campo de las nuevas tecnologías, el lenguaje empleado aminora la cantidad de tecnicismos y es rico en metáforas. Las únicas complicaciones en su escritura no pasan por las propias de las obras que tratan las tecnologías de la información y la comunicación, sino por descripciones cargadas de una profunda dedicación estética.

El resultado es un acercamiento a la problemática que supone el desplazamiento de la frontera entre lo público y lo privado, desde una perspectiva bastante novedosa, remarcando la voluntariedad de la exposición y abordando la imprescindible cuestión de la creación de subjetividades. Según Sibilia, los factores de surgimiento de lo privado que determinaron las prácticas íntimas durante la pasada centuria se encuentran en crisis, dando paso a tendencias confesionales que rozan la obligación de “ser” y “aparecer”.

Por José María Zavala
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